L’Agave

Inaugurado en octubre de 2018 por el chef de origen mexicano Oscar Becerril, este bistró de la rue Léon-Blum, que destaca por su elegante fachada roja, ofrece un espacio relajado y sencillo: sillas Thonet, paredes de piedra, carta anunciada en pizarra, personal dinámico y agradable. Y, por supuesto, algunos toques latinos (guacamole, tacos, ceviche, polenta…) combinados a la perfección con gastronomía tradicional francesa.

Gwaien

Cerca del mercado de Talensac, Gwaien (nombre bretón de Audierne, ciudad del sur de Finisterre de donde es originario el chef) abrió sus puertas en el verano de 2019 con una oferta de productos de tierra y mar y algunas combinaciones insólitas. Los precios asequibles, el trato amable y la calidez del lugar aseguran un momento realmente agradable. Un comienzo de lo más prometedor que augura al restaurante un futuro brillante.

La Mandale

Desde su apertura en junio de 2019, el poderoso y entusiasta boca a boca ha convertido a La Mandale en todo un referente gourmet, con una excelente relación calidad-precio. Tras el gran ventanal con contornos azul Klein y el toque verde de las plantas, descubrimos una atmósfera sencilla, elegante y familiar y un servicio amable y relajado. En el plato, ingredientes sublimados por una cocción controlada, un notable equilibrio de sabores y un armonioso juego de contrastes. En la carta de vinos destacan las referencias ecológicas y biodinámicas.

Le Transition

Nicolas Trinquet (formado en las cocinas del Pickles) y Tristan Hausser, pastelero, retomaron Le Bistrot à Gilles para abrir el restaurante de sus sueños, que cuenta con tres salas, sesenta cubiertos y un pequeño patio trasero. Ofrecen cocina bistró, con platos contemporáneos, coloridos y creativos elaborados con productos locales, de temporada y respetando siempre la máxima cero residuos. Un comienzo prometedor…

Maison Arlot Cheng

Esta moderna y creativa panadería-cafetería cuenta con un equipo de artesanos, comprometidos y cosmopolitas, que elabora con mimo panes de masa madre ecológica, repostería de alta gama y excelentes pasteles naturales. También se ofrece un servicio de restauración (sopas, pizzas, tostadas, quiches…) delicioso y elaborado con productos ecológicos. Si a esto añadimos la amabilidad y simpatía de sus anfitriones, ¡te sentirás como en casa!

Boncœur

Tras unos años de proyecto empresarial en París, Emmanuel Chevalier se instaló en Nantes y, a principios de 2020, se hizo cargo de esta pequeña pizzería de barrio, ubicada en la colina Sainte-Anne, desde la que se puede disfrutar de unas magníficas vistas del Jardín Extraordinario. En la cocina, Giovanni, maestro “pizzaiolo”, da forma a deliciosas pizzas elaboradas con productos frescos y siguiendo la tradición napolitana (masa reposada durante 48 horas, bordes gruesos y crujientes, corazón fundente…).

La Timbale

Inaugurada en otoño de 2017, en el corazón del barrio Mangin, en la isla de Nantes, la crepería de Maud Le Gall rinde homenaje a artistas locales e internacionales (desde Dominique A hasta Nina Hagen, incluidos Philippe K. y Joséphine B.) con el nombre de sus crepes y galettes, todas perfectamente decoradas y rellenas de ingredientes frescos. En el interior o en la terraza, las mesas rara vez están vacías a la hora del almuerzo. Y no es de extrañar, dada la amabilidad del servicio y la excelente relación calidad-precio.

À Table Naturellement

El restaurante de Marie y Marc Duquesnay apuesta por la responsabilidad medioambiental: cocina 100 % ecológica, productos locales, recetas saludables, opciones vegetarianas, veganas, sin gluten y sin lactosa. Nos encanta tanto la ética de este fast-good de la isla de Nantes como la autenticidad de sus platos, que podrás disfrutar in situ en modo autoservicio o para llevar.

Jano

Antiguo chef de la selecta brasserie del Bristol (114 Faubourg), en París, premiada con estrellas Michelin, y del restaurante L’Alchimiste, en Nantes, Jean-Charles Cauquil, abrió este restaurante a finales de 2019 frente al Loira, en el paseo marítimo de Bellevue. Cada mediodía, la pizarra exhibe tres nuevas propuestas de entrantes, platos principales y postres, sencillas y clásicas, con una presentación esmerada y ejecutadas con gran precisión y dominio de los sabores y de la cocción. Por la noche, el menú degustación también ofrece una excelente relación calidad-precio.

Timebox

Originario de Costa de Marfil y formado en Apprentis d’Auteuil, Fernandez Aboua abrió este restaurante a finales de 2017 en el centro de Bouguenais con el deseo de modernizar la gastronomía africana: samosas, hamburguesas de pan de maíz y boniato frito, mejillones de Yopougon, choukouyas… ¡Cada una de estas coloridas y fragantes propuestas es una invitación para viajar!

Clémence

Érase una vez Clémence Lefeuvre, dueña de un restaurante a orillas del Loira, en Saint-Julien-de-Concelles. Adquirió gran notoriedad decorando el pescado fresco del río con una salsa de mantequilla, vinagre, chalotas y pimienta: la célebre salsa beurre blanc, tan conocida por todos los aprendices de cocina. Una tradición honrada desde 2019 por Mathieu Roux y Marie Fresneau, jóvenes chefs de este restaurante, con su cocina consciente y comprometida (productos totalmente locales, respeto del ciclo de reproducción de los peces, huerta contigua, pan casero…).

Pollen

Frente a la entrada del castillo, Marc (cocina) y Fanny (servicio) abrieron en el verano de 2019 este sencillo y encantador restaurante, que desde entonces es recomendado por los gourmets locales, ¡tanto que ahora hay que reservar! Se ofrecen platos sencillos y variados, estilo mezze, en su mayoría vegetarianos (pero no exclusivamente), todos elaborados con productos ecológicos, locales y de temporada, y acompañados por bebidas artesanales y vinos naturales.

Maison Grimaud

En el siglo XVI, Catalina de Médicis cautivó a sus súbditos con un pastelito: el choux. Cerca de la Place Royale, en su luminoso salón de té, Sébastien Grimaud seduce ahora a los nanteses con esta delicia atemporal, cuya técnica domina a la perfección y que ofrece tanto dulce como salado. La fórmula del almuerzo en torno a una selección de gougères es ideal para pequeños apetitos y presupuestos ajustados.

Vacarme

Esta simpática bodega, original y desenfadada, es un lugar de encuentro para los amigos cada día más frecuentado. En medio de una cálida decoración escandinava, Sarah Mainguy, una joven chef talentosa, elabora sugerentes platos a mediodía y platos para compartir por la noche a precios muy asequibles, inspirados en la comida callejera internacional y en la tradición más puramente bistró. En cuanto a la bebida, su compañero Damien ha apostado (¡con mucho éxito!) por el vino natural y las cervezas artesanales.

Sépia

Tras una larga estancia en Marsella, aprendiendo en las cocinas de los chefs con estrellas Michelin Gérald Passedat y Alexandre Mazzia, Lucie Berthier Gembara abrió en junio de 2019 este coqueto restaurante en pleno barrio Feydeau. Enamorada del marisco, como ya anuncia el nombre del establecimiento, y de las verduras de Olivier Durand y Alice Ménard, elabora unas recetas alegres, frescas, equilibradas y soleadas. El restaurante destaca además por la amabilísima atención de Charles y el fabuloso brunch ilimitado de los domingos.

L’Ourse

Aquellos que se toman la molestia de explorar los alrededores del museo Dobrée se verán recompensados por la chispeante chef Céline Mingam y sus platos bistronómicos: ¡deliciosos, reconfortantes, exquisitos y a un precio muy razonable! Inaugurado en 2019, L’Ourse, un antiguo bistró remodelado con paredes blancas, muebles contemporáneos y lámparas originales, ha mantenido su encanto y aspecto íntimo y entrañable. Ofrece además una atractiva carta de vinos naturales y la cerveza artesanal de Nantes, Baribale.

M. Strogoff

Qué mejor nombre para este restaurante ruso que Michel Strogoff, inspirado en el título de la novela de Julio Verne que narra las aventuras de un correo del zar. Un viaje exótico en el que participamos descubriendo sabrosas especialidades rusas como las piroshki (empanadas rellenas), shashlik (brochetas), borsch, pelmeni (ravioli) en medio de una decoración acogedora y elegante (parqué, piedra, ladrillos caravista y mobiliario moderno) con múltiples referencias a Rusia (mapas, matrioskas…). Servicio amable y una amplia variedad de vodkas.

L’Instant

El hermano pequeño de Instinct Gourmand abrió sus puertas en verano de 2019 en el corazón del Carré Feydeau, una de las maravillas arquitectónicas de la rue Kervégan (mascarones en la fachada, muros de piedra seca, vigas a la vista, etc.). En este segundo “bistró sin etiqueta” se perpetúa la receta que ha encumbrado a la casa matriz durante más de ocho años: cocina de temporada, accesible, controlada y sabrosa y una relación calidad-precio inmejorable.

La Papotière

Con la apertura a principios de 2020 de este restaurante bilingüe lengua oral y LSF (lengua de signos francesa), Imane, sorda, y Kanyaman, oyente, deseaban propiciar el encuentro entre personas oyentes y con discapacidad auditiva. La carta propone platos a precios asequibles, equilibrados y sabrosos, elaborados con productos frescos, locales y de temporada y servidos con una gran sonrisa. ¡Un restaurante original, agradable y divertido que te dejará sin palabras!

Oh K’Fée d’Mj

Déjate seducir por el jardín secreto de MJ y su mesa adornada con postres caseros. El lugar ideal para disfrutar de un almuerzo vegetariano o una pausa dulce, tanto en la planta baja como en el acogedor espacio del primer piso. ¡Ven y descubre la cocina sana y sabrosa del chef y su notable colección de tés!

Café Bécot

Con su encantador interior digno de las cafeterías más bonitas de Montreal o Sídney, Café Bécot es tu cita ineludible para disfrutar de un delicioso pastel de zanahoria y un reconfortante chai latte. Pero, además, te sorprenderá por la calidad de su oferta salada, disponible a la carta durante todo el día: milhojas de verduras, tostadas, quiches vegetarianas, risottos, pulled pork y otros tantos platos frescos y sabrosos.

Belle de Jour

En el corazón del tranquilo barrio de Saint-Donatien, animado con la transformación del antiguo cuartel de Mellinet, Benoît Dalle y Jeanne Caillaudeau abrieron en otoño de 2019 un lugar entrañable, ideal para encontrarse y compartir, jóvenes y mayores (restaurante, bar, conciertos, talleres, debates, sesiones de cine, eventos corporativos, etc.). En la cocina, Julien Dupelicz prepara con mimo recetas sanas y sabrosas, elaboradas con productos locales (¡también la carta de bebidas!) para deleitar nuestros paladares.

Karius

Este es el cuarto proyecto de Alexandre Challerie, ya al frente de Papill’, de Stick y de un otro restaurante Karius. Ahora, en el barrio de Olivettes da de nuevo rienda suelta a su ingenio con un restaurante de buns para comer in situ o para llevar. Los primeros clientes elogian la calidad y originalidad de los bocadillos, las deliciosas patatas caseras y la rapidez del servicio.

Le Clin d’OEil

En este barrio en constante ebullición (Estación Sur), Jérôme y Antoine inauguraron a principios de 2020 su salón de té bistronómico con una decoración sobria y contemporánea donde cada mediodía, en modo autoservicio, podrás elegir entre tres entrantes, dos platos principales (incluido uno vegetariano) y cuatro postres, todos elaborados con productos frescos. Para comer in situ o para llevar.

Omija

Hacía falta una buena dosis de confianza y atrevimiento para tomar el relevo de La Raffinerie en esta rue Fouré, ya de por sí bien surtida en oferta gastronómica. Dos cualidades demostradas por Romain Bonnet, un joven chef con una trayectoria meteórica (Le Balzac*** de Pierre Gagnaire, La Scène Thélème*, Le Manoir de la Boulaie*…) que nos conquista con asombrosos platos repletos de sabrosas proezas y de creatividad. Una cocina moderna (incluso cuando se trata de la tradicional liebre a la Royale) que sabe combinar sabores y texturas con gracia y sutileza.

NEOpolitan Pizzeria

Este restaurante del quai Baco hará las delicias de los amantes de la verace pizza napoletana, la pizza napolitana por excelencia, cocinada en horno de leña y que se diferencia de la pizza romana por su masa redonda, gruesa, con bordes altos, hinchados y con puntitos. Un espacio luminoso con una decoración sobria y elegante. Una carta corta, pero exquisita, que combina propuestas clásicas con otras más originales que van cambiando según la temporada y están elaboradas con ingredientes frescos, locales o italianos.

Le Lion et l’Agneau

La rue Fouré sigue siendo un lugar gastronómico de referencia, esta vez con olores y sabores del suroeste. El chef, nacido en Auch, destaca por su habilidad para asar hermosas piezas de carne, a veces enteras, que deleitan las papilas de los epicúreos. ¡Déjate sorprender y prueba la pata para compartir! Y, si no, descuida, el resto de la carta es igual de suculenta, desde los entrantes hasta el postre.

L’Aménité

¿Buscas un lugar donde poder ser recibido con amabilidad? ¿Buscas un ambiente apacible? El restaurante se ha renovado por completo con gusto y originalidad, tanto en la decoración como en la cocina. El chef, Richard Cornet, ha trabajado en Pickles, y lo deja bien claro con su cocina atrevida, creativa, colorida, sazonada y cosmopolita, sin alejarse de productos locales de Nantes.

Stick

Stick es el hermano pequeño en versión “pincho” del Papill’. Estos dos estupendos restaurantes del barrio de Fouré son del mismo dueño, pero esta vez propone una cocina dinámica en forma de pinchos y brochetas. ¡Un lugar de lo más cuco!

Totum Bistro

Los buenos restaurantes suelen tener hermanos pequeños… El Totum Bistro, versión sentada y con una carta más variada que la de Totum Cantine, ofrece una cocina ecológica, vegetariana, de temporada ¡por supuesto!, sin gluten y elaborada con esmero. ¡Todo un arte de transformación creativa! Las bebidas con o sin alcohol maridan a la perfección con los alimentos… ¡Una propuesta que deleitará los más finos paladares!

Sources

Un salón alargado serpentea hasta la cocina, de donde salen platos sorprendentemente delicados. Todos los ingredientes con una óptima trazabilidad,por supuestose ven resaltados por una cocción idónea y un aderezo preciso que garantizan una perfecta armonía con los otros elementos del plato. Y, si eres un carnívoro en proceso de flexitarianismo, prueba el plato vegetariano, ¡seguro que repites!

Chop Chop

El hermano pequeño de Dînette—aunque mucho mayor en tamaño— no ha tardado nada en convertirseen una referencia para los gourmets amantes de la comida sana, sabrosa, económica y, a veces, a cualquier hora (servicio continuo de 9:00 a 18:00).

Villa Saint-Germain

Un restaurante que invita a disfrutar del dolce far niente a orillas del Loira, así como a descubrir una cocina delicada y creativa que estimula las papilas gustativas con sabias combinaciones y juegos culinarios. Carta de vinos con suculentos néctares regionales, incluidos excelentes muscadets. Decoración acogedora e intimista (muebles en blanco y negro, paredes de piedra y suelo de terracota). Servicio personalizado. Excelente relación calidad-precio. Reserva indispensable.

Villa Saint-Antoine

Dada su ubicación a orillas del Sèvre, con vistas al castillo de Clisson, las residencias de inspiración italiana y el puente de piedra del siglo XV, cabría pensar encontrarse con el típico engañaturistas. ¡Pues nada más lejos de la realidad! Este restaurante es muy apreciado por los locales por su cocina actual, de calidad, simple, fresca e imaginativa. Carta de vinos honesta que incluye muscadets de viñedos cercanos. Servicio bastante rápido. Precios justos. En verano es imprescindible reservar para la terraza.

Villa Mon Rêve

Con una carta que dejaría boquiabiertos a los gourmets más exigentes, Jérôme Ponchelle, que trabajó en el «Connaught»(una estrella Michelin, Londres), sorprende también con sus menús «Bord de Loire» y «Quat’saisons», elaborados siempre con productos locales y una pizca de modernidad. Un compendio de tecnicidad, finura y exquisita elaboración que nos empuja a acudir sin dudarlo a este lugar mítico a orillas del Loira, donde fluye nueva sangre. Bodega con excelentes muscadets.

Le Restaurant de la Vallée

Un emplazamiento sobre las aguas del Sèvre, con vistas al castillo medieval de Clisson, vale la pena para saborear una cocina internacional, con mezcla de productos locales y especias de todo el mundo. Ideal para compartir con la familia o los amigos, se puede elegir entre 3 ambientes (tragaluz, torre o arcadas) y 2 menús, el «menú del mercado» (productos frescos y de temporada) y el «menú del chef» en el que este último da rienda suelta a su creatividad. Buena carta de vinos.

La Pierre Percée

A orillas del Loira encontramos un estupendo restaurante cuyo timón acaba de tomar una pareja encantadora: ella en sala y él en los fogones. Los platos alternan entre la tradición local y la creatividad trotamundos del chef, fuertemente influenciada por los sabores de Asia. Una excelente relación calidad-precio y unas vistas impresionantes… ¿A qué esperas para probarlo?

Le Pélican

En Geneston, una fórmula ganadora en un entorno acogedor (renovado) sacude el apetito de los comensales a golpe de vieiras y langostinos flambeados, sopa bisque, carnes asadas y gratinadas y jugos intensos. Una cocina gourmet aplicada que hace maravillas maridada con sabrosos vinos locales (muscadets y del Valle del Loira) seleccionados en una excelente carta de vinos. Servicio impecable.

Le Manoir
de la Boulaie

La cocina de Laurent Saudeau (una estrella Michelin) es admirable por su coherencia, su precisión, su sensibilidad y su creatividad y se expresa a través de delicados toques de especias siempre perfectamente dosificados. Una obra de orfebrería (texturas, formas y volúmenes) asociada a una brillante selección de vinos que se pueden disfrutar en una hermosa villa del siglo XIX rodeada de su parque.

Le Kilbus

Un lugar secreto (situado en una callejuela cerca de Les Halles) que merece la pena visitar para descubrir una cocina bistró original, ingeniosa, detallista y elaborada con ingredientes frescos y de temporada servidos en una decoración nórdica (muebles de madera de roble sin tratar, sillas años 50, pared roja). Amplia carta de vinos de todo el mundo. Trato correcto.

L’Itacaré

Un lugar con un nombre exótico ideal para hacer un alto en el camino. Aquí dejó sus maletas una pareja que sirve una cocina con aromas de ultramar procedentes de Brasil. Además de los platos exóticos, su increíble hospitalidad compensa la rusticidad de la piedra y de las vigas. La carta de vinos destaca los muscadets de los viñedos cercanos (Château-Thébaud).

Le Grill de l’Europe

El punto fuerte de este lugar tranquilo situado en el pueblo de Saint-Julien-de-Concelles es una comida rústica, reconfortante y sólida. Chuletón, pechugas de pollo, brochetas de pescado asadas en la chimenea sobre sarmientos, así como anguilas a la parrilla o matelote de lamprea (en temporada). Trato cordial.

Le Clos
du Cellier

Animada por una pasión constante, Nathalie, la chef de este restaurante (abierto a una preciosa placita), disfruta con su trabajo y ¡eso se nota! Sus hechizos de temporada, tan hermosos como buenos, están llenos de jugos, salsas, reducciones intensas y cocción a baja temperatura que enamoran las papilas gustativas de cualquier comensal, de los más clásicos a los más atrevidos. Además, una carta con caldos bien seleccionados (y recomendados) y una buena relación calidad-precio lo convierten en un lugar imprescindible.

Clémence

En lugar del antiguo café donde Clémence Lefeuvre creó la famosa salsa de mantequilla blanca, descubrimos un encantador restaurante siempre acompañado por sus míticos peces. Combinando la herencia con un toque de inventiva, el actual chef elabora generosos platos que exploran los clásicos (incluidas algunas recetas rústicas como la col gratinada) de las orillas del Loira y de la región. Bonita panorámica del Loira desde las mesas junto a la cristalera.

La Cave de l’Inattendu

Una bendición para los habituales de esta taberna, donde un loco del sourcing se ha dedicado a recorrer los viñedos franceses y extranjeros para sorprender a los clientes con su rimbombante colección de vinos, compañeros ideales de las tablas de quesos, de embutidos o de los platos de bistró bien elaborados. El local dispone de varios espacios: tienda, bodega, bar de vinos y taller de cata.

La Cascade

Una antigua posada a orillas del Sèvre, a las puertas de Clisson, recuperada por dos parejas de amigos bien inspirados. En la terraza evocando las verbenas en los días soleados o en una sala grande y acogedora cuando el clima es menos favorable, se sirve una buena cocina bistró clásica, así como platos más atrevidos y contemporáneos, según el mercado y el estado de ánimo del chef. La carta incluye una buena selección de muscadets y otros vinos locales.

La Cantine
ô Moines

Aquí se pueden saborear las vistas de un Sèvre bucólico y nostálgico (antiguo molino, calzada de los monjes de la abadía de Saint-Martin, antigua cantera de construcción de embarcaciones fluviales, etc.). Un ambiente relajante propicio para degustar platos perfectamente elaborados por un chef defensor de los productos de calidad en su mayoría con certificado de origen. Precios muy honestos.

Auberge
la Gaillotière

Esta granja plantada en medio de los viñedos invita a disfrutar de un ambiente muy afable y saborear generosos platos frescos y caseros. Un lugar ideal para evadirse del estrés urbano y gozar con el ambiente familiar creado por las grandes mesas, los menús grandes/medianos/pequeños y la carta de vinos con una selección particular de denominaciones regionales.

Auberge du Château

Un techo de cristal y una microterraza con vistas al Sèvre, al pie del castillo y al puente del siglo XV… Una vez disfrutada la decoración de este pequeño restaurante, nos interesa la pizarra «casera», que oscila entre tierra y mar, elaborada principalmente con productos locales (foie gras de Vendée, vieiras, bacalao, magret de pato, entrecot, etc.) bien salpicados de especias. Se recomienda reservar mesa junto a la cristalera

Auberge de la Madeleine

Un tanto escondido en el pueblo de Gétigné, este tesoro gastronómico es muy popular entre los lugareños, pues ya antes, cuando se llamaba La Gétignère, era apreciado por su menú. Desde entonces, ha cambiado de nombre y ha tomado un buen impulso gracias a un joven chef con grandes ideas que ofrece una cocina de detalles, tanto clásica como moderna. ¡Una parada imprescindible en la zona de viñedos!

Au Fil
des Saisons

Tras un paseo enológico por los mejores viñedos de Muscadet, nada como disfrutar de los pequeños placeres de una terraza en una placita frente a la iglesia y una cocina simple, fresca y sabrosa, siempre con las combinaciones perfectas. Las verduras de temporada crujientes con sabor estacional (de las granjas de alrededor) añaden sabor a los mariscos y a los pescados frescos del día bien preparados. Se recomienda reservar.

L’Atelier de Laurence

Una pequeña crepería bien situada en Clisson (cerca del parque de la Garenne-Lemot) ideal para tomar un chocolate caliente casero, muy cremoso y reconstituyente o un helado, una crepe o una galette (¡todo casero!) que uno puede componer a su gusto con productos locales de calidad, principalmente orgánicos (harina de trigo negro, confituras, zumo de manzana, vinos y cervezas). Trato amable.

Les Terrasses de l’Erdre

En pleno Parque de Exposiciones, la parrilla y los fogones funcionan a todo gas para ofrecerte excelentes carnes a la brasa (exquisita selección de ternera) y pescados, así como especialidades elaboradas con productos locales. Además de los platos de calidad, frescos, de temporada y actualizados cada día, podemos apreciar el bar de vinos y la bodega llena de buenas referencias. Trato amable. Terraza con vistas siempre accesible.

Le Romarin

Estamos ante un magnífico ejemplo de coherencia, un establecimiento que nunca se ha desviado de su camino para deleite de sus comensales habituales, aficionados a los «menús gourmet» y a una «carta blanca» magistralmente elaborados y maridados con un surtido seleccionado de vinos locales y extranjeros. Ambiente clásico agradable en dos salas luminosas y bonita terraza para los días soleados. Precios razonables.

Le Rive Gauche

En la acogedora sala de estilo japonés o en la terraza (que no se ve desde la calle) con vistas a un jardín arbolado, podemos saborear una excelente cocina, técnica, que combina los sabores de productos nobles y comunes, según el estado de ánimo del chef, Christophe Fouré. Otro de los puntos fuertes de esta casa a orillas del Loira y con fachada roja es su selecta bodega con una buena selección de vinos regionales y su ventajosa fórmula de mediodía (copa de vino y café incluidos).

Restaurant BON

Uno de los últimos restaurantes ecológicos inaugurados, con una capacidad considerable (¡150 cubiertos!), donde antes de sentarse a la mesa (o después) puede darse un paseo por los estantes de la tienda Biocoop, que comparte el espacio con la panadería (también eco) La Panetière des Hameaux. El menú ofrece un plato de carne y un plato vegetariano, que cambian a diario, elaborados a fuego lento con los productos de la tienda (frescos, orgánicos y locavores). Precios módicos.

Le Restaurant du Pont

Con su cambio de propietarios, este restaurante a las puertas del viñedo escribe una nueva página en su historia. En línea con su predecesor, pero con una visión más refinada, Mathieu Corbineau apuesta por una ingeniosa gastronomía regional con sutiles acentos florales. Aparte de esto, no hay cambios importantes, ya que sigue distinguiéndose por los buenos productos regionales, sabiamente combinados, y los vinos cuidadosamente seleccionados (9 muscadets). Servicio atento en una sala agradable.

Quintessia

Vale la pena encontrar este lugar en plena naturaleza, alejado de los caminos trillados aunque cercano de la ciudad, para disfrutar de un momento de relajación y aire puro. Platos ingeniosos, delicados y elaborados con productos locales. Árboles centenarios. Y un servicio atento que nunca defrauda. La bodega se distingue por una hermosa selección de caldos de la región.

Le Pavillon

Perdido en una zona no muy glamurosa (carretera de Vannes), entre dos concesionarios de automóviles, esta bonita mansión atrae (desde hace tiempo) a muchos adeptos gracias a su cocina generosa de buena calidad y a unos precios muy asequibles… ¡No te lo puedes perder si estás por ahí cerca!

L’Orée Du Bois

Muy lejos del bullicio de la ciudad, los comensales se emocionan al ver desfilar por su mesa platos finamente elaborados, especialmente si están en la agradable terraza bordeada de agua (en verano). Una cocina burguesa teñida de modernidad desarrollada por un chef que domina los clásicos. Servicio atento y amplia selección de vinos ecológicos del Loira.

Le Manoir
de la Régate

Este restaurante deja a cualquiera anonadado con sus sutiles asociaciones (a veces intrigantes), sus locos juegos de texturas y el alto tecnicismo de un joven chef sensible curtido en las cocinas de chefs con varias estrellas Michelin (como los hermanos Ibarboure en el País Vasco, Thierry Drapeau en Vendée, Wakuda Tetsuya en Australia) y siempre bajo la atenta mirada de su padre (también en los fogones)… ¡Un viaje gastronómico único de alta precisión!

Le Laurier Fleuri

Unos productos de máxima calidad, frescos y de temporada, la originalidad y la sutileza de cada plato, son el leitmotiv del chef para sorprendernos con platos innovadores, técnicos y estéticos constantemente renovados. Así no es posible salir decepcionados (ni con hambre) de este restaurante en la carretera de Clisson. La excelente relación calidad-precio permite olvidar que su emplazamiento no sea excesivamente glamuroso.

Le François 2

El clasicismo y el refinamiento nos animan a visitar este establecimiento acogedor (paredes de piedra, mesas con faldones, colores cálidos, precioso patio florido) que respeta los sabores y los productos regionales (palomas torcaces de Mme Cassard, aves de Challans, esturión de Aquitania, etc.). ¡Menús para todos los bolsillos!

L’Épicurien à l’Abbaye de Villeneuve

Ubicado en una antigua abadía del siglo XIII, este restaurante tradicional transporta a otro espacio-tiempo a los amantes de la historia y los vestigios. Cabe destacar el servicio de la «vieja escuela», los platos presentados bajo campana cubreplatos, el traje de 3 piezas del personal, las bonitas molduras… Ideal para celebrar una boda (jardín preparado) o cualquier otro evento familiar. La sala parece de otros tiempos, pero promete una experiencia histórica.

L’Envol

Al pasar por Thouaré, exactamente de camino a Mauves, resulta imposible no dejarse caer por este pequeño restaurante con fachada roja. Quienes lo hacen, rara vez se sienten decepcionados por los platos tradicionales magistralmente elaborados con productos de temporada. Precios accesibles, platos nuevos cada semana, terraza agradable en la parte trasera del edificio y un trato muy agradable.

Du Coq à l’Âne

En solo diez minutos, pasamos de un tema a otro y de la ciudad al campo en este restaurante anexo a una granja escuela (conejeras, gallinero, establo) que sirve una cocina francesa repensada, con productos de proximidad, ecológica y en continua renovación. Sala con decoración de posada rural que se llena rápidamente (se recomienda reservar). Algunos días, venta de productos de granja para llevar.

Edith et Marcel

Edith et Marcel es el nuevo nombre del restaurante Du Bonheur dans la cuisine, que aprovechó el cambio de decoración para cambiar de identidad. El equipo y las fórmulas siguen siendo los mismos. El ambiente y la propuesta es de una restaurante-cervecería moderna muy práctica para comidas con colegas o para después de un concierto en la cercana sala Zénith.

Les Caudalies

Un restaurante de camino a Vannes donde los foodies más expertos explorarán el universo de un chef bordelés y de su esposa, magnífica sommelier. En la planta baja, se puede disfrutar de una excelente cocina de inspiración regional actualizada maridada con una bodega consecuente. En el primer piso se sirven platos más informales: tablas de embutidos y quesos, ensaladas de temporada, así como platos (o postres) servidos en frascos, ¡con una copa de vino siempre bien recomendado!

Le Carré Blanc

Una cervecería contemporánea, atractiva por su decoración de color arena, su mostrador blanco y las grandes fotografías en blanco y negro que decoran sus paredes. La ubicación (cerca del centro comercial Atlantis), los clásicos de la cervecería asegurados y un servicio atento y eficaz la convierten en una apuesta segura para una comida de negocios o entre amigos antes o después de una sesión de cine.

Cara

Situado en el Boulevard des Pas Enchantés, este restaurante de barrio abarrotado a mediodía (se recomienda reservar), fue descubierto por los habitantes de Saint-Sébastien, que enseguida apreciaron su menú elaborado con productos regionales (pescados de Sables d’Olonne, vieiras y ternera bretones, verduras de antaño, etc.), frescos, de temporada, bien cocidos a fuego lento, y unas propuestas más elaboradas por la noche. ¿Gracias a quién? ¡Gracias a Cara! (diminutivo de Caradec, el nombre del propietario-chef bretón).

Le Bouquet Garni

“Es bueno hasta en los detalles más pequeños” aseguran los habituales de este local de La Chapelle-sur-Erdre cuyo estilo vivo y original se integra bien en el espacio moderno compuesto por dos acogedoras salas (tonos tierra, rubí y gris ratón). El chef (¡todo un investigador!) y su esposa peruana invitan a recorrer el mundo a través de sabores, texturas y perfumes que podrían hacer enloquecer hasta los paladares más difíciles. Platos muy estéticos.

Auberge
du Vieux Gachet

Este restaurante ubicado junto al río Erdre enamora todo el año (orillas arboladas y villa de finales del siglo XVIII en frente) gracias a la terraza sobe el agua en verano y a la gran sala acristalada en invierno. La exquisita cocina explora desde las técnicas más antiguas hasta las más vanguardistas y reinventa los platos tradicionales realzándolos con nuevos sabores. ¡Y unos postres impresionantes!

L’Archipel

Un lugar que te llevará a las orillas del Erdre y te hará vivir una experiencia gastronómica extraordinaria. Un pequeño oasis conocido por todos los gourmets por su sutil cocina contemporánea con vivas fragancias asiáticas. En otoño, el restaurante cambia de rumbo y propone una fórmula «bentō«(solo abierto al mediodía).

Le 20

Con su atípica ubicación (en la zona industrial de Sainte-Luce), la visita a este elegante restaurante parece siempre todo un descubrimiento (se recomienda utilizar GPS). Ideal para comidas de negocios, enamora por sus grandes volúmenes, sus paredes de color rojo, madera clara, asientos aterciopelados y sus enormes lámparas que hacen olvidar rápidamente el entorno cercano. Cocina elaborada con productos del mar y de la tierra con un toque original. Terraza para días soleados.

Ti Lichous

Disfrutar de un buen kig ha farz (famoso estofado bretón) los jueves por la noche en invierno, de una rica matelote (caldereta) o de una frigousse (fricasé de pollo) para chuparse los dedos puede resultar difícil… ¡pero no imposible gracias a Ti Lichous! Un auténtico local bretón donde también se pueden saborear deliciosas galettes y crepes acompañadas por sidras artesanales, productos regionales (para llevar) y postres emblemáticos como el pastel y el far bretón. Servicio amable, precios comedidos. Trugarez! (¡Gracias!).

Le Rouge Ardoise

Este es un conocido local del barrio de Saint-Jacques, actualmente regentado por un chef formado en la escuela Ferrandi (¡el Harvard de los cocineros!) rodado en Polinesia y Nueva Zelanda. Ofrece una apetitosa cocina de bistró internacional a mediodía y algo más refinada por la noche. Pizarra con sugerencias caseras a cual más apetitosa. Muchos parroquianos y una bonita terraza rodeada de muros de piedra. Precios razonables.

République
“Côté Jardin”

Aquí, los grandes apetitos anudan las servilletas alrededor del cuello y se extasian ante los entrecots de 200, 300 y hasta 700 g (chuletón para 2 o más) y otras deliciosas piezas de carne. Otros clientes vienen por la prodigiosa verborrea del chef y sus elaboraciones auténticas (no necesariamente cárnicas), simples y frescas, servidas en una decoración natural (madera y piedra) o en el patio. Todo maridado con buenos vinos y muscadets.

La P’tite Ardoise

Este antiguo restaurante obrero y popular, situado cerca de la plaza de la République, ha sabido evolucionar sin renunciar a sus valores esenciales: el trato, el buen humor, la generosidad y la sencillez de los platos, anunciados con tiza en las pizarras. Un local que te hace sentir como en casa y cuyo patrón siempre está atento a todos y sonriente.

Le Manoir de Procé

Ubicado en el Parc de Procé, uno de los pulmones verdes de Nantes (12 hectáreas) donde florecen todo tipo de árboles destacados, esta casa solariega del siglo XVIII posee una baza extraordinaria: su espléndida terraza exterior. También se puede estar en su interior (cafetería-restaurante-salón de té) y disfrutar de un menú de mediodía que combina los clásicos con un toque de modernidad (algunos platos orgánicos) a buen precio.

LuluRouget

El nuevo chef con estrella Michelin (2019) de la ciudad de Nantes enfila día tras día el delantal para combinar sensibilidad, curiosidad y sabores para alegría de los invitados. Los comensales se sumergirán en una sorprendente cocina contemporánea, de vanguardia, regida por un cuestionamiento continuo y la búsqueda implacable del gusto y de las nuevas combinaciones pertinentes. Bodega inteligente.

La Grande Barge

Tras la fachada de color rojo intenso se esconde un lugar para compartir y reunirse en forma de micromercado orgánico solidario (de la asociación ECOS) y bar-restaurante. Al entrar, el tono viene dado por un mapa de madera del departamento que indica la ubicación de los agricultores asociados (¡trazabilidad garantizada!). En cuanto a la cocina, se ofrecen deliciosos platos orgánicos, frescos y caseros, vegetarianos o con carne muy sabrosa procedente de «campesinos enamorados de su oficio». Precios asequibles. Comida para llevar. Terraza. Brunch del sábado.

Le Coraly

En Rezé, en una calle muy concurrida (anota bien la dirección antes de acudir), este lugar que parecía tranquilamente adormecido renace gracias a la energía de una joven pareja talentosa. Dejando de lado una decoración algo desfasada de los ochenta, ni moderna ni acogedora, uno acaba sucumbiendo al encanto de las propuestas culinarias (¡muy atractivas!) antes de extasiarse frente a platos semigastronómicos magistralmente elaborados. Un restaurante realmente sorprendente que merece la pena descubrir si estás por la zona.

La Civelle

Suelta amarras y deja atrás la ciudad a bordo del Navibus, un crucero de 10 minutos por el Loira (¡al precio de un billete de tranvía!) que te llevará hasta Trentemoult (un pueblecito de pescadores multicolor). Anclado en el muelle, este restaurante con vistas al Loira (dos salas acristaladas) ofrece una cocina de bistró con productos de tierra y de mar en función del mercado del día, maridada con deliciosos muscadets y otros vinos. Decoración neoindustrial acogedora.

L’Atlantide 1874
Maison Guého

La cocina de Jean-Yves Guého (una estrella Michelin) reúne un equilibrio perfecto de texturas, sabores y diseño, unas elaboraciones que prepara con el mismo nivel de exigencia que de belleza. Su cocina elegante y atemporal, llena de maravillosos contrastes, nos invita a disfrutar con los cinco sentidos en un espacio acristalado (hay otras salas) con una de las vistas más increíbles de la ciudad (¡y mágica por la noche con los Anillos de Buren iluminados!). Bodega asombrosa. Servicio exquisito.

À Boire et à Manger

La mezcla de un ambiente agradable y una cocina sencilla (carta corta), sin florituras, auténtica, un poco como en casa y continuamente renovada, atrae a los clientes habituales de este antiguo barrio popular de Nantes (Chantenay). Otras de sus bazas son su carta de vinos, que destaca los muscadets y otros caldos del Valle de Loira, y una muy sala luminosa (grandes ventanales, paredes de piedra, suelo de hormigón pulido, muebles de madera clara).

Le 1

En Île de Nantes, un restaurante (con el sello de calidad Jean-Yves Guého) casual chic(grandes ventanales, muebles de madera clara, cocina abierta), con una terraza cubierta (la Canadienne del colectivo Fichtre), donde uno disfruta observando el tranquilo curso del Loira y el bullicio de la ciudad justo enfrente. El Palacio de Justicia (obra de Jean Nouvel) está justo al lado, lo que explica la abundante presencia de abogados en este local atraídos por una cocina delicada, justa e impecable… ¡y una bodega prodigiosa!

La Terrasse du Stade

Ubicado en el corazón de un verde oasis de 5 hectáreas, a solo unos minutos del centro de la ciudad, donde desconectar y respirar aire puro… ¡la terraza está en medio del estadio! Pero, calma, no hará falta que ganes tres sets de tenis ni que hagas un placaje a tu adversario para comer. Platos presentados y elaborados con esmero y una estupenda carta de Muscadets.

Tartines et Bouchons

En las mesas apretadas de este restaurante situado en un barrio lleno de vida se sirven hermosas y jugosas piezas de carne de res. Esto explica su éxito entre la clientela habitual, ya sean empresarios o amigos amantes de la carne, que también disfrutan con los salteados de marisco y los postres caseros, así como con la posibilidad de comer en taburetes altos, codo con codo, en el mostrador, que divide el espacio en dos.

Le Prologue

Entre la plaza Viarme y la Tour Bretagne nos dirigimos sin vacilar a este atípico restaurante, con un nombre particular, dos salas en planta baja que no se comunican entre sí, y una terraza escondida en un patio. Recetas generosas llenas de buenos sentimientos y de frescura y clásicos de la cocina francesa revisitados.

Parfum de Crêpe

Este local es todo un concentrado de la ciudad de Nantes, con sus lugares y objetos culturales emblemáticos desfilando por los platos en forma de apetitosas crepes y galettes con nombres evocadores (Machines de l’île, Lieu Unique, Anneaux de Buren, Passage Pommeraye, Marché Talensac…) y excelentes productos regionales (harina bretona certificada, sidra orgánica, productos de mercado, cerveza de Bouffay…). Veladas gastronómicas temáticas (kig ha farz, etc.) y musicales (conciertos). Servicio atento.

Lamaccotte

Un lugar acorde con los nuevos tiempos donde el nuevo chef sigue la línea de la exploración culinaria de su predecesor con cocina moderna y platos misteriosamente descritos solo por sus ingredientes principales. El servicio amable y los precios económicos (mediodía) completan esta maravilla adornada con una buena selección de vinos del Loira, incluidos deliciosos muscadets.

Dilemme

Local regentado por la joven Elisa Pichaud con solo 26 años y que antes trabajó en Monté-Christo. Es ideal para ir en pareja y dejarse sorprender por sus recetas fusión que mezclan la cocina francesa e italiana (Pichaud también trabajó en uno de los 10 mejores restaurantes italianos del mundo) y la asiática. Unas combinaciones gastronómicas originales para disfrutar en dos salas con paredes de piedra, vigas vistas, suelo de madera y chimenea (que funciona en invierno) en un ambiente sereno y acogedor.

Crêperie l’Optimist

Una propuesta bastante rara que revoluciona un tanto el microcosmos de las creperías de Nantes. El tono «optimista»: dos hermanos, cuyos padres regentaron una crepería en los años 80; uno en sala y el otro en la cocina, inspirada en grandes casas, que reinyecta la cocina auténtica en la crepe. Un concepto sabroso, original, pero sin inflar los precios.

Les Bouteilles

Detrás del mercado de Talensac, en un bistró de vinos donde, entre las más de 600 referencias expuestas, se han conseguido disponer algunas mesas. Se sirve una cocina de bistró sin artificios y sin concesiones respecto a la calidad de los productos. Los ingredientes están perfectamente seleccionados (pequeñas producciones artesanales), tienen un sabor auténtico y se maridan con grandes caldos servidos por copas. Servicio atento y… ¡botellas para llevar!

Totum Cantine Bio

Pascal Roy (antiguo chef de la «Table des Roy») confirma con este local que la cocina ecológica, vegetariana y sin gluten puede ser festiva, colorida y deliciosa. Una alegría para el paladar en cualquier momento del día, ¡salada o dulce!

Tapas et Vinos Restaurant

El tipo de local que nos encantaría tener justo debajo de casa por sus deliciosas tapas servidas por la noche con una copa de vino ibérico o del nuevo mundo (carta perfectamente estudiada) en un ambiente de lo más relajado. Y para los más atrevidos, unos sorprendentes platos contemporáneos (mediodía y noche) elaborados por una joven chef española que pone pasión en todas sus creaciones.

Song
Saveurs et Sens

Surfea en esta ola (song en vietnamita)… Fusión asiática con la emocionante sensación de teletransportarte al otro extremo del mundo gracias a una sucesión de platos deliciosamente perfumados, siempre deliciosos. En un ambiente chic (azul empolvado, kakemonos, etc.), la carta destaca la sagacidad de la chef Nhung Phung, trotamundos e investigadora infatigable de sabores inéditos.

Sapio

La razón principal para visitar este restaurante contemporáneo, espacioso y con una decoración escandinava muy agradable (madera clara, pizarra, cocina abierta) es la elaboración impecable de platos sabrosos (sabor, sapidez, Sapio…) elaborados con productos locales específicamente seleccionados (con una calidad y frescura innegables). El otro punto destacable es su exquisita carta de vinos y la posibilidad de saborear algunos caldos aireados y atemperados por la D-Vine. Precios correctos. Taller de cocina en el primer piso.

Roza

Un lugar muy en boga que siempre enamora por su decoración neobistró contemporánea (realizada por Brune de la Guerrande) y, sobre todo, por el buen hacer y la tecnicidad de su chef, Jean-François Pantaleon, quien, tras un periplo prestigioso en las cocinas de «Apicius», «Anne de Bretagne», «La Mare aux Oiseaux», «Le Meurice», «La Grande Cascade», etc., y la apertura en París de su propio negocio, Coretta, ha decidido volver a su región natal. La calidad de los productos, su frescura, las asociaciones y los aderezos y el diseño te dejarán sin palabras.

Le Petit Boucot

Una apuesta segura para los más foodies, maravillados por su excelente cocina de mercado, realzada con toques creativos sutilmente «exotizados». Una carta escueta de temporada con productos de mar y tierra, embutidos y ensaladas, platos ligeros y gourmet, sin olvidar los tentadores postres. Por la noche, entrantes individuales o para compartir. Excelente relación calidad-precio.

Un Nouveau Monde

Situado en el barrio de los armadores que fletaron sus goletas para conquistar el Nuevo Mundo (de donde deriva el nombre del restaurante!), este local tiene además el privilegio de encontrarse en la planta baja del edificio donde nació Julio Verne (escritor conocido como el viajero inmóvil). No es de extrañar que su cocina ingeniosa, que garantiza la absoluta frescura y trazabilidad de los productos, llegue a buen puerto y que la carta de vinos ecológicos explore tierras lejanas (además de los estupendos viñedos regionales).

Le Marceau

¡Allá vamos de nuevo! El Marceau V2 (versión 2) abre sus puertas renovado con un estilo chic, barroco, contemporáneo (con barra para los comensales con más prisa) y sigue ofreciendo su hermosa terraza en verano. Famoso por sus terrinas, hamburguesas, fish & chips y carnes (todo de una frescura irreprochable), pero también, y sobre todo, por su «Día de la langosta» (¡impresionante!), servida a la parrilla con salsa de perejil o fría a modo de hamburguesa los jueves, viernes y sábados a mediodía. ¡No lo puedes dejar escapar!

Imagine

Un guiño al himno pacifista de John Lennon, que evoca también las notas lúdicas y creativas que Anne-Lise Genouël infunde en su cocina, quien, tras una larga trayectoria en las cocinas de «Apicius», los hermanos Ibarboure, Stéphane Duchiron, «L’U.Ni», etc., regenta ahora su propio restaurante-bodega y bar de tapas. Sus platos son joyitas repletas muy coloridas. Una bodega seria a cargo de su álter ego en la sala (ex Pickles), que explica de manera muy pedagógica todos los vinos: Valle del Loira, Europa, Nuevo Mundo, naturales y orgánicos. ¡Todo un descubrimiento!

Le Grappillon

El desfase entre el nombre del restaurante y el plato puede sorprender. Pero las dulces fragancias de especias de una cocina exótica (océano Índico), perfumada (sin excesos), fresca y auténtica disipan enseguida cualquier duda. La sala no es demasiado grande, por lo que conviene reservar con antelación. Servicio amable y precios moderados. Miniterraza en la acera para disfrutar del verano. Muy práctico para después de una visita al Museo de Historia Natural, que está justo al lado.

Crêperie
Mam’zelle Breizh

Una crepería tradicional bretona que no se anda con tonterías… Productos 100 % artesanales y de temporada y platos preparados con mimo y dedicación. Clientela fidelizada a base de crepes y galettes auténticas y crujientes, elaboradas con harinas de calidad (sin gluten), y un servicio amabilísimo.

Crêperie Heb Ken

Casi no hace falta presentar esta crepería, tan conocida por la excelencia de sus productos (regionales) y el savoir-faire de cada galette de trigo sarraceno (ecológico y sin gluten) que maravillan (¡y estimulan!) las papilas de los comensales. Un lugar que defiende el auténtico sabor bretón, desde la harina hasta la sidra, pasando por los quesos, los mariscos y los embutidos. Decoración sobria, bonita terraza, servicio muy eficaz.

Crêperie de Brocéliande

Alimenta tu imaginación y… ¡tu estómago! con nuestras copiosas galettes de trigo sarraceno (ecológico) cuyos ingredientes (frescos y regionales) podrás elegir al son de hadas, leyendas y mitos bretones (decoración temática). Y prosigue el hechizo con sus deliciosas crepes dulces, cervezas bretonas y sidra natural, ¡capaces de hacer entrar en trance a cualquier druida!

Brasserie la Cigale

Un impresionante plató de cine (donde Jacques Demy rodó escenas de Lola) y probablemente una de las cervecerías francesas más bellas del siglo XIX. Cerámicas, espejos, vidrieras, pinturas, esculturas (clasificadas)… ¡rebosa arte por todos lados! La cocina, algo más elaborada que las cervecerías habituales, es buena y el servicio atento y rápido tanto para clientes habituales, como para hombres de negocios y turistas. Excelentes bandejas de mariscos.

Chez Franklin

Este bistró elegante y moderno, en tonos grises, negros y rojos (suelo damero blanco y negro, sillones y bancos inspirados en los años 50, gruesa cortina roja decorando la entrada), es frecuentado por los habituales del barrio, que acuden para disfrutar de sus deliciosos platos de cocina tradicional francesa, sus desayunos y su menú infantil.

Le Canclaux

No te pierdas este local decorado con tonos rojo y gris, situado en el barrio de Mellinet-Canclaux, donde disfrutarás de una cocina de bistró fresca, bien elaborada y muy variada. Los platos reúnen las experiencias de un chef que ha navegado entre dulce y salado por Suiza, España, Egipto, Inglaterra y Marruecos hasta entregarnos sus recetas creativas. Con cada plato la casa sugiere una copa de vino.

Café Jul’Mar

Un nuevo restaurante moderno y original, que brinda una perspectiva diferente sobre la carne de res para alegría de los hedonistas carnívoros sin miramientos económicos, dispuestos a hincar el diente a una buena carne de buey (Charolais, Black Angus, Gallego Blonde, Aubrac, etc.) escrupulosamente seleccionada, como las carnes asadas de Argentina y el filete de buey de Kobe (¡el nec plus ultra de los carnívoros!). También hay otras propuestas bien elaboradas y una fórmula de mediodía más asequibles.

Le Bistrot du 7

Un paraíso para los carnívoros que aprecian la cocina consistente y generosa de los bouchons lioneses (con paneles de madera negra, paredes rojas y manteles a cuadros rojos y blancos). Ideal para reunirse con viejos amigos y, con los colmillos afilados como cuchillos, saborear embutidos y carnes (raciones grandes), especialidades lionesas, asados sencillos y guarniciones por separado. ¡Para chuparse los dedos!

Beckett’s Canteen

Un lugar fetiche para un público creativo de todas las edades. Algunos vienen por su comida internacional, fresca y de calidad, a precios razonables, mientras que otros acuden por su decoración, su animado ambiente de pub irlandés y por la cálida bienvenida de su patrón irlandés, Mark Kelly. ¡Un local para gusto de todos!

Aristide

Confía en este local de la plaza Aristide Briand (de la que toma el nombre): ¡no te decepcionará! Esta cervecería dispone de tres espacios, tres ambientes y tres decoraciones diferentes: el bar contemporáneo (blanco), el bistró (rojo), para reuniones informales after work, y el restaurante (azul), más acogedor. Platos frescos, sabores e inventiva desde las 8:00 hasta medianoche. Amplia terraza. Servicio impecable.

À partager

Cambio radical en el Radisson Blu: el antiguo «L’Assise» cambia de formato y se llama ahora «À Partager», una propuesta en forma de tapas en el salón principal. Ideal cuando no sabemos qué elegir y una buena idea para saborear la cocina gourmet y contemporánea del nuevo chef Erwan Noblet en este lugar excepcional. Para compartir… ¡o no!

A Cantina

Fácil de ubicar en el corazón de l’Île Feydeau, este restaurante dedicado al vino (cantina significa bodega en corso) te invita a probar una cocina auténtica, bastante sofisticada, exquisitamente elaborada (platos siempre muy bien presentados) y mejorar al mismo tiempo tus conocimientos enológicos con increíbles botellas servidas por copas. Un privilegio hecho realidad gracias al dispensador de vino Enomatic. Además, en la bodega podrás degustar una deliciosa tabla de tapas para 2 personas.

Restaurant Ici

Podríamos decir que es ¡aquí y ahora! El chef trotamundos Xavier Rambaud se ha aposentado aquí para dirigir y convertir este restaurante en un lugar fresco y luminoso. Tras múltiples viajes y colaboraciones con restaurantes estrellas Michelin, ha decidido poner a prueba a los comensales con una cocina técnica actual, atrevida y auténtica donde cada producto local está milagrosamente ¡en su sitio! ¡Una apuesta segura!

Le Reflet

Resulta imposible no sucumbir al encanto de este lugar que propone una aventura tanto humana como gastronómica. De hecho, la mitad de los empleados son personas con síndrome de Down. Porque “trivializar la diferencia y permitir el encuentro” es el objetivo (logrado) de este restaurante diferente. Una complicidad se crea naturalmente con el personal de servicio. En cuanto a la cocina, no hay nada que reprochar: platos frescos de estilo bistró que siguen las últimas tendencias. Un mobiliario y una decoración muy bien estudiados y unos pedidos simplificados mediante colores.

Pickles

Unos excelentes productos locales combinados con modernidad y con una pizca de audacia parecen ser el leitmotiv de este original chef anglosajón. Su atrevida cocina, con aires locales e internacionales, con fórmula de mediodía, es absolutamente tentadora para los habituales del barrio, que enseguida han sabido reconocer esta bendición culinaria. Así que conviene reservar. Ambiente animado en una bonita decoración de color marrón y amarillo pajizo.

Les Petits Saints

Es fácil sucumbir a la tentación gastronómica bajo las bóvedas ojivales de este antiguo lugar de culto gótico. Una capilla del siglo XVI (San Vicente) donde se pueden disfrutar devotamente mil y una sugerencias de máxima frescura y calidad. Luego viene el ritual de los postres, las «pequeñas delicias» de chocolate y la trilogía de sus crèmes brulées. Servicio atento y esmerado.

La Pasta

Los sabores del sur de Italia están al honor en este restaurante de barrio que atrae a los fanáticos de la inconfundible familia Nitto. La maravillosa pasta fresca casera y las abundantes especialidades de la región de Puglia, elaboradas con sabiduría y mimo, es lo que les mantiene pegados a las sillas en medio de esta nueva decoración amarilla. La buena selección de vinos italianos y unos precios razonables permiten fidelizar a estos gourmets, que vuelven religiosamente a su «pequeño templo de la pasta».

L’Océanide

Desde luego, el agua de mar fluye por las venas de este chef, que conduce siempre su barco con garbo. Esta es la razón por la que los conocedores no escatiman elogios a la hora de describir una cocina marinera perfectamente elaborada. La tecnicidad, la frescura y la calidad de los productos se dan cita en un encantador ambiente de crucero, todo de madera, cuero y mesas con faldón. Destaca asimismo su amplia carta de vinos (grandes caldos y muscadets añejos).

Mademoiselle B

Los platos frescos dictados por el mercado de la mañana, totalmente caseros, siempre con una onza de originalidad, alegran el paladar de la clientela y les permiten reponer fuerzas tras una sesión de shopping por el barrio. Buen servicio, ambiente muy cool con muebles desparejados (pero armoniosamente combinados), recetas saludables (verduras eco, etc.) y ¡unos postres para morirse!

L’Instinct Gourmand

Un neobistró original, ampliamente aclamado por los foodies que buscan una cocina auténtica creativa y maridada con una bodega de calidad. Quienes no lo conocen, se sorprenderán con este buen hallazgo, sus modernas composiciones, sus sabores sorprendentes y sus platos de diseño. ¡Un restaurante único en el barrio!

L’Etrillum

Aquí se va a lo esencial con composiciones yodadas, frescas, sencillas y sabrosas, donde los sabores y las texturas se combinan perfectamente con total transparencia. El cocinero no tiene nada que esconder, pues elabora los platos ante los comensales en una cocina abierta. En cuanto a la bebida, tampoco hay artificios y se brindan explicaciones muy atinadas sobre el vino, tanto por copas (6 referencias) como por botella (exquisita carta del Valle del Loira). Servicio atento y amable.

Cuit Lu Cru

Al mando de este pequeño restaurante, una joven pareja nantesa (Anaïs en los fogones y Benjamin en sala), con mucha energía y ganas de inventar un nuevo registro de bistró (¡cocinado o crudo!), donde todo es casero (incluidas sus increíbles delicias dulces). Los sabrosos platos renovados cada día y elaborados con productos sin procesar y frescos del mercado de Talensac, así como unos precios asequibles, lo convierten en un codiciado restaurante de barrio. Buen servicio.

Crêperie
Fleur de Sel

Nos embarcamos hacia los mares del Pacífico o «La balada del mar salado» con el escurridizo aventurero Corto Maltés, que decora todas las paredes de esta crepería que evoca el mundo marítimo (carpintería barnizada, ojos de buey, cuerdas, timones). Dirección: las sabrosas crepes y galettes (harina bretona orgánica) con productos locales, recién salidos de la cocina, acompañadas por deliciosos boles de sidra. Buen servicio.

Le Coin des Crêpes

En esta neocrepería-tienda se sirven galettes y crepes muy por encima de la media y una excelente selección de productos (frutas y verduras orgánicas, harina ecológica de Pont-l’Abbé, mantequilla y quesos de Beillevaire, confituras, miel y zumo de manzana eco), y cuenta además con una buena bodega de sidras, cervezas y whisky bretones y una decoración bastante poco convencional (sillas escolares, estanterías Tsé-Tsé, etc.). Brunch los sábados. ¡Te sentirás como en casa!

La Cachette

Este pequeño local escondido en una callejuela junto a la catedral de San Pedro ofrece a una cálida bienvenida con propuestas gastronómicas anunciadas en pizarras y que reúnen todos los atributos de una cocina fresca, imaginativa y con una decidida apuesta por la ecología. Dos salas pequeñas dispuestas en dos niveles, con paredes pintadas de gris y blanco, tachonadas con llaves antiguas y fotos en blanco y negro. Plato vegano muy atractivo.

Le Bouchon

Especias embriagadoras, sabores del mundo y pescado de temporada te esperan en medio de una decoración cuidada (resaltada por un bosque de tiras luminosas) o en uno de los patios empedrados más bellos y discretos (apartados de la calle) de la ciudad. Un lugar atractivo para los fanáticos de las recetas caseras, los postres tentadores, el servicio amable y los precios asequibles.

Art’N’Blum

Una joya de la calle Blum donde unos jovencísimos Alexandre Pichard y Valentin Maillet (ambos trabajaron en el famoso restaurante de Castel Marie-Louise) están dejando huella plasmando sus sueños bistronómicos, expresando con estilo su pasión por la cocina y el arte de la mesa, en un ambiente muy acogedor. ¡Déjate sorprender por sus platos creativos, sorprendentes y divertidos!

L’Abélia

En el paseo des Poilus, en la intimidad de una tranquila casa del siglo XIX (jardín y tragaluz), te espera una gastronomía serena y de temporada, sabiamente elaborada por un chef que conoce a la perfección todos los clásicos. Además, la excelente relación calidad-precio y una bodega consecuente (buena propuesta de muscadets y vinos del Valle del Loira) deberían convencerte para visitar con frecuencia este local.

L’U.Ni

Considerada durante mucho tiempo como la cenicienta de la gastronomía, la verdura alcanza aquí su máxima expresión. La naturaleza preside por tanto los platos, elaborados siempre con productos de temporada. Los comensales suelen sorprenderse al experimentar nuevas sensaciones y disfrutar tanto con la verdura, sabiamente acompañada de anguilas ahumadas, gambas salvajes, vieiras, filete de San Pedro, ternera o buey.

Plan B

Este moderno bistró siempre lleno a mediodía propone unos platos apetitosos, actuales, sencillos, caseros que cambian sin parar (según el mercado) y satisfacen el paladar de los habituales. Servicio eficiente y precios asequibles. Un local muy famoso también por sus «Buenos planes» (hamburguesa y tartar a precios razonables) y su «Menú infantil» (mini hamburguesa, helado, agua o zumo). Terracita ideal para disfrutar de los días soleados.

O Bistrot Quai

Si te habías fijado en el «Our – Le kébab chic», te gustará «O Bistrot Quai», en el mismo lugar y regentado por la misma pareja: Sandra (en sala) y Mathieu (en los fogones), que, sin renunciar a los delicados perfumes de Oriente, que siguen algo presentes, han evolucionado hacia una cocina de cervecería con productos de proximidad, expresiva y muy fresca, con tapas saladas o dulces, tablas de aperitivos, un plato vegetariano semanal… Para consumir sin moderación in situ o para llevar.

Izakaya Joyi

Junto a la Cité des Congrès te espera un bistró japonés contemporáneo (izakaya), que combina sushi bar, tienda, taller de cocina, con un servicio ejemplar y un ambiente minimalista, donde podrás ver a los cocineros en acción (en la barra) y la calidad irreprochable de urakamis, kushiyakis, gyosa, sashimi, tataki, yakitori y tempura de helado de caramelo y mantequilla salada… ¡una auténtica locura! Todo ello regado con una copa de sake o un delicioso muscadet.

Les Chants d’Avril

Un pequeño restaurante de barrio, ideal para disfrutar entre amigos, con una clientela fiel y un merecido éxito gracias al entusiasmo del propietario-chef y de su esposa, que atiende el comedor. Este mago de los productos de temporada, los jugos intensos y la precisión de la cocción desarrolla misteriosas fórmulas bistronómicas, que renueva a diario, todo maridado con expresivas botellas regionales (cajas de vino que participan en la decoración) y un buen pellizco de hospitalidad. Precios justos.

Café du Musée

En el prestigioso entorno del Museo de Bellas Artes, descubrimos el tercer restaurante del chef Éric Guérin (sus otros dos restaurantes con estrella Michelin son «La Mare aux Oiseaux»y «Le Jardin des Plumes»), que viene a consolidar el panorama culinario de Nantes. Nada más llegar, los visitantes quedan impactados por la gran amplitud, la sencilla decoración contemporánea (madera clara, mesas espaciadas, pequeña biblioteca) y la atención esmerada del personal. Y después, son conquistados por la originalidad y precisión de las propuestas (productos frescos y caseros) elaboradas por la chef Claire Habchi. Un lugar para disfrutar de las mejores cenas a la vanguardia de la moda… ¡y de la gastronomía!

Café de l’Orangerie

En el hermoso espacio verde del Jardin des Plantes, cerca de los elegantes invernaderos del siglo XIX (plantas tropicales, palmeras, naranjos, rica colección de cactus, etc.) y áreas de juego infantil, este lugar que solo abre a mediodía está siempre lleno. Su clientela habitual acude allí por el entorno, pero también por la cocina fresca y sencilla, con un toque de originalidad, siempre bien condimentada. Con la llegada del buen tiempo, la terraza se convierte en un oasis de felicidad. Servicio atento.

Les Brassés

Es exactamente la imagen que uno tiene de una cervecería contemporánea, neoindustrial, animada y con espumosas cervezas artesanales elaboradas en su mayoría in situ. Un lugar también muy aplaudido por su cocina de mercado y sus parrilladas al horno Josper. Ven y disfruta con las fórmulas brunch con DJ, Fat Tuesday (hamburguesa doble a precio de una simple y pinta a precio de una caña) y Sunday Roast (ostras a precio de coste y chuletón para 2)

Brasserie Félix

Esta cervecería (con el sello de calidad Jean-Yves Guého) situada cerca de la Cité des Congrès, tiene muchos puntos positivos, como la vista al canal Saint-Félix, su ambiente náutico y su tranquilidad. Así que no dudes en plantarte en la terraza (diseñada por Atelier Vector) para tomar un café, una copa o un sabroso plato de cervecería contemporánea. ¡Y tampoco te arrepentirás si decides pedir una buena mariscada! Trato amable y buen servicio.

Les Bonimenteurs

Un nuevo comienzo y un nuevo elenco han permitido impulsar esta cervecería-bistró-coctelería situada en la calle Fouré. Y para dirigir el nuevo rumbo de este lugar chic, ha contado con el antiguo chef del restaurante «À l’Ardoise» y otro de «L’Atlantide» (estrella Michelin) para los dulces. De hecho, la nueva carta despertará las papilas gustativas de los comensales, que se verán felizmente sorprendidas por la creatividad de una cocina francesa elaborada con productos locales de calidad.

Bad Hunter

Su nombre ya avisa: ¡no apto para carnívoros! Pero el resto no puede dejar pasar este pequeño y encantador restaurante situado frente al edificio Bains-Douches de Nantes. En un ambiente bistró decorado con gusto, disfrutarás de una excelente cocina vegetariana, sabrosa y colorida. Y, por la noche, cuando llega el fin de semana, ¡nada como unas buenas tapas!

Suppli Factory

¿Sientes una necesidad apremiante de recargar las pilas con revitalizantes especialidades italianas a base de arroz, reinterpretadas por dos cocineros entregadísimos? ¡Pues este es el lugar! Pasa y descubre su propuesta de arancini (con diferentes guarniciones «caseras») y supplì.

Sugar Blue

El lugar ideal para permitirse una pausa en pleno centro de la ciudad y disfrutar de un buen café (Espérance Café). Además, encontrarás un amplio surtido de tartas saladas, ensaladas, sopas, pasteles… ¡a cual más delicioso!

So Good Brasil

Antiguamente clasificado como establecimiento de «Vit’Fait, Bien Fait !», So Good Brasil se ha convertido en todo un restaurante de auténtica cocina brasileña. La dueña, dinámica y muy agradable, lleva la alegría y el sol del país carioca a la sala, a los platos ¡y hasta a las copas!: cócteles energéticos y refrescantes y cerveza especialmente elaborada para el restaurante.

Ramen Ya

Segundo restaurante de Anthony N’Guyen (Izakaya Joyi) que, como su nombre indica, está totalmente dedicado al ramen, ese caldo japonés de fideos con varios acompañamientos de calidad. Pasta casera elaborada con harinas ecológicas y locales. ¡Una cita ineludible para el paladar!

Le P’tit qu’a fait

El concepto «niños bienvenidos» atrae a padres con su prole en cualquier momento (brunch, almuerzo, merienda, aperitivo). Platillos equilibrados caseros (incluido 1 vegetariano) con productos de temporada, locales, ecológicos y sostenibles que cambian todos los días. Talleres de teatro, juegos, lectura, modelado y cocina para pequeños, fórmulas para bebés y acceso Wi-Fi para mamás 3.0. Fórmula única del sábado: el brunch.

Poisson Paré

Este pequeño y moderno bistró combina a la perfección simplicidad y calidad en torno al clásico fish & chips, pero con patatas fritas caseras, pescado fresco de calidad y aderezo de menta y guisantes. Dispone de una buena carta de vinos. Ideal al terminar la vuelta al mercado.

La Passagère

El encanto del Passage Pommeraye y los platos ligeros de este salón de té lo convierten en una cita obligada al ir de compras por el barrio. Ideal para picar algo o derretirse con sus sublimes pasteles…

Papill’

Papill’ podría evocar nuestras papilas gustativas, pero en realidad es el diminutivo de papillotes, una de las especialidades de este restaurante (Olé Olé, Salmón, Veggie…), aunque también sirven buenos guisos, sabrosos entrantes y postres deliciosos.

Merci Bernard

Este restaurante de Carquefou, inaugurado en 2014, apuesta decididamente por los artesanos y productores locales. Orece un amplio surtido de hamburguesas, fajitas, quesadillas, bagels, wraps…

Malumbi

Malumbi es un diminuto restaurante de barrio cuya propietaria, originaria de Gabón, sabe compartir una cocina multicultural inspirada en África, Asia, Francia… ¡según los deseos y los productos del día! Un lugar donde se respira un ambiente familiar y relajado y con una buena relación calidad-precio.

Glaz

Esta joyita de la calle Cacault enamora por su propuesta, que aúna frescura, sencillez y autenticidad en riquísimos platos caseros. La decoración sobria y elegante crea una atmósfera muy zen (suelo de madera, barra blanca, paredes blancas, sillas y mesas de madera rústica) donde podrás saborear unos estupendos brunch y meriendas y hasta comprar los productos gourmet de la tienda.

Dînette

Un lugar práctico y encantador en el corazón de Bouffay y muy cerca del Castillo de los Duques de Bretaña: salón de té y diversas fórmulas a gusto del consumidor: plato del día, tartas saladas, scones gratinados y un amplio surtido de postres. ¡Y no olvides probar su famoso brunch!

La Cantine d’Albert

Un restaurante urbano en pleno paseo de Einstein… aunque no necesitarás conocer la teoría de la relatividad para identificar una comida rápida de calidad, sana, fresca y moderna.

Le Badérioc

Escondido en una callejuela del centro de Nantes, Le Badérioc es un pequeño y acogedor restaurante donde podrás llenar tu bandeja a precio muy razonable con las apetitosas sugerencias del día: ensaladas, tartas saladas, platos variados, postres deliciosos…

Le B.A. Ba

En Île de Nantes, este pequeño y colorido restaurante defiende la restauración rápida elaborada con productos frescos, sabrosos y de temporada para deleite de sus asiduos comensales. Solo ofrece un plato del día, pero en las vitrinas refrigeradas podrás elegir entre variados y originales entrantes y ¡unos postres de lo más apetitosos! Una cocina casera sostenible para saborear in situ o para llevar. Y, con el buen tiempo, podrás disfrutar de la terraza. El B.A Ba ofrece asimismo un servicio de catering caliente.