En un bonito entorno frente al Loira, esta antigua posada de la localidad de Le Pellerin ha renacido tras su transformación en hotel-restaurante. Tras una fachada vintage de color rosa pálido, la chef Chloé Tempéreau crea una cocina inspirada en la tradición culinaria francesa, que adapta con buenos productos locales, al ritmo de las estaciones. Servicio amable y atento. Brunch los fines de semana y vinos para llevar.
La familia Skornik lleva desde 2011 trabajando en los mercados de la región de Nantes como proveedor de catering italiano, y ahora, además, recibe a los amantes de la gastronomía italiana en su feudo de Goulain. Su secreto es la pasta fresca, platos y postres caseros elaborados con buenos productos locales… ¡y también italianos, por supuesto! Además del restaurante y la tetería italianos, una barra de catering, una tienda de delicatessen y una bodega permiten salir con los brazos cargados de los mejores productos de la península.
Tras una dilatada trayectoria en prestigiosos restaurantes (Les Caudalies, Le Manoir de la Régate), Maxime Marteau abrió en 2021 su restaurante en Carquefou, decorado en tonos azules, como una oda al cercano río Loira. En un ambiente acogedor y elegante, el joven cocinero ofrece una talentosa bistronomía que navega entre la tierra y el mar, con inclinaciones viajeras. Excelente carta de vinos (en su mayoría ecológicos y biodinámicos) fuera de convenciones. Agradable terraza soleada en la plaza de la iglesia.
Food Family, después de Balthazar y Bibou, vuelve a la Île de Nantes con este bistró de barrio. Con un estilo “sin pretensiones”, este nuevo local ofrece al mediodía clásicos de la cocina francesa y platos del día variados. Por la noche, las copas tintinean al unísono, acompañadas de un jugoso pollo asado o de platillos, todo ello para picar, en un ambiente festivo. Se aceptan mesas grandes. Vinos también en versión magnum. Abierto todo el día.
Entre un izakaya y un bar de vinos naturales, este nuevo feudo con sabores del país del Sol Naciente (pero no solo eso) viene a revolucionar el paladar de la plaza François-II. Al mando, el dúo formado por Marc Bigotte y su equipo ofrece para el almuerzo una cocina fusión franco-asiática colorida y sabrosa, y por la noche, alegres platos de comida callejera japonesa para compartir. Un lugar animado por su cordialidad y su pasión por Japón. Vinos naturales, cervezas y sakes en la carta de bebidas, sin olvidar algunas referencias más locales.
Esta tienda creada por Martin Sauvestre es a la vez una tienda de comestibles, una lechería, una frutería y una bodega, y está repleta de buenos productos agrícolas y artesanales, seleccionados con el mayor cuidado. Para el almuerzo sirven deliciosos platos en un ambiente de cantina saludable y de calidad, utilizando productos de la casa. Si bien los platos del día varían (sándwiches, sopas y ensaladas), la hamburguesa casera, tan loada por los clientes habituales, se mantiene firme en el menú.
¡Este restaurante-bar-cafetería ha despertado sin duda alguna el paladar sureño del barrio de Saint-Jacques Pirmil! Con energía, colorido y sabor, Laurène Corre y Camille Nozières alimentan cada mediodía a sus clientes con tartas, ensaladas y otros platos saludables y generosos, desde su mostrador alicatado en blanco. Los más golosos quedarán satisfechos con su magnífica carta de postres y tartas. El local es pequeño, por lo que se recomienda reservar o pedir para llevar.
Última apertura de la familia Guého. Noémie Guého ha transformado un antiguo local de apuestas hípicas en un restaurante acogedor y auténtico. Aquí hallarás magníficos clásicos de la cocina de bistró, elaborados con maestría. Completa la oferta una buena carta de vinos, compuesta en particular por su propia cosecha de muscadet, que lleva el nombre del restaurante. La decoración corre a cargo de la arquitecta Laurence Bottin, que también se encargó de la de L’Atlantide 1874, a 150 metros de allí.
El ex ingeniero Maxence Jerusel vuelve a la carga con este concepto sonoro y de comida internacional con notas locales. En un ambiente minimalista con un toque japonés, y con jazz o música electrónica de fondo, la breve carta del mediodía se basa en platos atractivos y actuales. Por la noche, los platos y las tapas comparten protagonismo. La carta de bebidas es muy amplia y variada (sin alcohol o baja en alcohol, cócteles, cervezas y sidras artesanales, vinos naturales o biodinámicos). ¡Hay tocadiscos y mesa de mezclas a disposición de quienes quieran animar la velada!
Después de Roza, su primer restaurante gastronómico bautizado con el nombre de sus dos primeras hijas, Jean-François Pantaleon ha bautizado su segundo restaurante con el nombre su hija pequeña. En un ambiente de bistró de barrio, el cocinero elabora una cocina sencilla y tradicional, pero muy bien ejecutada. Aunque se ofrece un menú de mediodía y platos cocinados por la noche, los clásicos franceses de la casa están presentes en todo momento (œuf mayo, os à moelle, arroz con leche). ¡Placeres gustativos garantizados!
Maximilien Degroise y Léo Huet nos dan una segunda sorpresa gastronómica (después de Mandala) en la calle Léon-Jamin, con un nuevo local para comer y beber y un nuevo compañero de aventuras: Jérémy Landrein. En el menú de mediodía: deliciosos bocadillos (de carne, marisco o vegetarianos), acompañados de una guarnición y/o una salsa, y postres clásicos bien condimentados. Por la noche, sirven platillos bien presentados. Todo ello acompañado de excelentes vinos, en un ambiente relajado y acogedor.
Olivier Carou abandonó su carrera como fotógrafo en Londres y decidió convertirse en propietario de un bistró en la animada rue des Hauts-Pavés. Pierre Cornut elabora al mediodía un menú de bistró que varía según el mercado, sin olvidar los emblemáticos filetes y tartares de ternera de la casa. Por la noche, el local se convierte en un templo del aperitivo (tablas, terrinas caseras, hummus), donde se puede picar y beber a gusto.
El equipo Tampopo ha dado de nuevo en el clavo con este concepto que sumerge a los nanteses en el ambiente de los yokocho de Tokio. Sonido, decoración y comida: es imposible resistirse al encanto de las distintas barras donde aguardan los deliciosos platos elaborados por el cocinero Anthony Nguyen (tonkatsu, ramen, tan-tan, gyozas, bao). Todo se hace aquí con producto local bien elegido. Abierto 7/7, sin pausa y sin reservas. La espera resulta siempre recompensada por una experiencia inmersiva.
Esta nueva cafetería con deliciosas creaciones se ha asentado en el antiguo Café Bécot. Tras su fachada verde, Anaïs (en sala) y Hélène (en cocina) han sabido crear un ambiente acogedor donde disfrutar de deliciosos platos caseros y locales (sopas, pasteles, quiches, samosas, ensaladas). Tampoco hay que perderse la gran variedad de apetitosos dulces, ¡para degustar desde el desayuno hasta la merienda! Bonita terraza y brunch un domingo al mes.
Frédéric Bonnefont (chef del Café Bécot) ha abierto en el barrio de Les Olivettes su restaurante, al que ha bautizado con el bonito nombre de Myrtil (mirto). Tras su gran fachada acristalada, se abre una decoración elegante (mesas de mármol, sillas de bistró, paredes de piedra encalada) donde saborear buenos productos de temporada (provenientes directamente del Kiosque Paysan) transformados en platos deliciosos. Vinos ecológicos y naturales en la carta.
Yeongun Ku y Thibault Gentric, también propietarios de Tokki y Moaa (Magmaa), han logrado reproducir aquí una auténtica tienda callejera del país de la calma matutina. En este bastión de comida callejera coreana solo hay comida de rechupete: finger food o platos típicos, que se pueden acompañar de kimchi, soju (alcohol coreano) o refrescos de allí. Decoración urbana con neones y toques de K-pop.
Este es un bar restaurante alegre, lleno de vida y poco convencional, con una decoración de brocantería. Aquí la Cooperativa de interés colectivo Commun’Île (que trabaja para crear una cadena de valor continua desde el campo hasta la mesa) elabora, al mediodía, su versión “bistró sin pretensiones”, y por la noche, en su modo “bar desenfadado”, el excelente equipo prepara una cocina sencilla y alegre. Las verduras proceden en parte de su granja de Landes Fertiles. Noches temáticas y una terraza muy agradable.
Quentin Lab, excocinero del Rouge Ardoise, ha soltado amarras cerca de la estación marítima para abrir su bistró de barrio. Tras un escaparate de color azul intenso, una cálida decoración elegante cobra vida en torno a una imponente barra. Sirven una excelente cocina francesa, sabrosa y generosa, con una cocción y un sazonado muy bien controlados. Agradable terracita en días soleados.
Cafetería y restaurante coreano a dos pasos del Cours des 50-Otages, Tokki es pionero en su género en la Ciudad de los Duques. Templo de las bebidas y los dulces típicos coreanos (latte de vainilla, café coreano Dabang, croffles, bingsu), este local exótico ofrece para el almuerzo una breve carta de platos K-food, todos ellos servidos con un bol de sopa miso. ¡Decoración minimalista y ambiente muy zen!
Desde 2022, los amigos Antoine Lehot y Jimmy Calloc’h alegran la rue de la Bastille con su bar-restaurante de barrio. A la hora del almuerzo se puede elegir uno de los dos platos o el sandwich que preparan en cocina. Por la noche, sirven las deliciosas pizzas de Jacta (el segundo proyecto del dúo), acompañadas de la buena música de la playlist. Todo ello regado con una excelente carta de bebidas, refrescos, vinos ecológicos o naturales, cervezas locales y cócteles caseros.
En 2021, Patrice Ripoche y Yamina Alliot abrieron este bistró y ya lo han convertido en un templo de la buena restauración. Bajo un emblemático techo acristalado Art Déco, se puede degustar una breve carta de platos clásicos (el filete con chalotas causa furor), muy bien elaborados por el chef Rémi Delaître. Por la noche, durante el fin de semana, se sirven platos más elaborados, al estilo de la cocina burguesa de antaño. Productos locales y de temporada, en un ambiente acogedor y auténtico.
Se halla tras una bonita fachada de color verde botella oscuro, ligeramente apartado de la plaza Viarme. Está decorado con madera, tonos azulados, ladrillos y botellas bonitas en cada rincón. En los fogones, el chef elabora una cocina de estilo bistró, ideal para quienes desean saborear los mejores clásicos del género y platos frescos y apetitosos. Buen ambiente, lugar animado. Una terraza cubierta permite comer al aire libre sin depender del clima.
Karim Tulli y Pauline Delaunay han abierto su bar-restaurante en Clisson, donde se hallaba Les Pendules à l’Heure. Con una decoración a base de tonos naturales verdes y marrones, el chef combina sus diferentes influencias (francesas, marroquíes e italianas) para crear platos equilibrados y sabrosos, con una presentación contemporánea y cuidada.
Muy cerca del Museé d’arts, se encuentra este delicioso rincón… ¡que promete durar! Creado por un trío de socios (Océane Godfroid, Kevin Ternus y Arthur Deflandre), este local ofrece una bistronomía tan comprometida como creativa. Aplican un concepto de restauración muy creativo, donde las flores y las plantas silvestres despiertan la curiosidad y las papilas gustativas. Decoración de inspiración vegetal, ambiente acogedor, sabores atrevidos. Buena relación calidad-precio en la cena.
Vinos y buena comida, así se resume el ADN de este restaurante tan alegre. Al frente está Pierre Brunelli (antiguo sumiller jefe de Heston Blumenthal y Mauro Colagreco). Aquí, el equipo detrás de los fogones elabora una cocina de bistró creativa y inspirada, tan fresca como de temporada y muy de su tierra. Todo ello regado con una magnífica selección de vinos ecológicos artesanales y bebidas singulares.
En latín fervore significa cocinar o hervir. Resulta que Claire Habchi abrió su primer restaurante en Saint-Sébastien-sur-Loire, su ciudad natal, con un entusiasmo que no ocultaba. En un decorado verde oliva, esta cocinera con una rica trayectoria premiada con estrellas Michelin, ofrece una cocina gastronómica muy solicitada, donde la lactofermentación es la reina. Almuerzo de 3 o 4 platos al mediodía, menú sorpresa de 4 o 5 platos por la noche. Productos de origen ultralocal.
Guindaille es una palabra de origen belga que significa “reunión alegre”. Es uno de esos neobistrós donde da gusto reunirse alrededor de una mesa llena de platos apetitosos y copas bien elegidas, en un ambiente acogedor. A la hora del almuerzo, se sirve una cocina con un toque viajero; por la noche, aperitivo entre amigos con tapas bien elaboradas. Los postres no se quedan atrás y presentan unas combinaciones de sabores singulares. De vez en cuando se organizan sesiones de DJ, exposiciones y degustaciones.
Primero fue el Auberge de la Madeleine en Gétigné y ahora, Gwenn Davoine y Jean-René Pelletier han abierto su segundo local gastronómico en una antigua pizzería de Clisson. El restaurante, completamente renovado, se ha convertido en un bar de vinos, tapas y pizzas, donde comer, picar o beber una excelente selección de vinos, locales y de otros lugares, ecológicos o biodinámicos. Ambiente relajado.
En este emblemático local de restauración de Nantes, en la esquina de las calles Fouré y Saverne, Maël Hemmer ha desenvainado por segunda vez sus cuchillos (la primera, en Ichi-go Ichi-e). Para el almuerzo, donburi (bol compuesto de arroz y cubierto con pescado, carne o verduras). Al caer la noche, cambia el ambiente y la carta, y se transforma en un izakaya con tapas japonesas y una selección de sakes, cócteles y cervezas del país del Sol Naciente.
¡Aristide hace las delicias de los gurmets de la plaza Aristide-Briand! En la cocina, el chef anima los tres espacios de este lugar polimórfico (brasería, bistró y bar) con una elegante carta de temporada, en la que los productos locales se combinan a la perfección con sabores de otros lugares. Nos encanta la fórmula rápida del mediodía, con un entrante, un plato principal y un postre a un precio muy asequible. Atención esmerada y sonriente, y bonita terraza.
La cocina de Ruddy Maisonneuve es un homenaje gastronómico a sus recuerdos de infancia en la granja de sus abuelos, de ahí que lo haya bautizado con el apodo de cuando era niño. Sus platos, elaborados con productos frescos, de temporada y locales, dan fe de la gran maestría (en cocción, presentación y condimentación) del antiguo segundo cocinero de LuluRouget. La dulzura y amabilidad inundan la sala de la mano de Juliette Jovelin, la otra mitad del dúo. Una dirección bien escondida cerca del Champ de Mars y muy recomendable.
¿Te apetece comer crepes y galettes recién salidas de la plancha? Pues dirígete al bullicioso barrio de Bouffay, donde la crepería de Arnaud Jaffredo y Ophélie Heck consigue romper con maestría los códigos del género sin dejar de dominar los clásicos. ¿Su secreto? Finas galettes y crepes crujientes y esponjosas, muy bien elaboradas, y rellenos muy trabajados, tan originales como reconfortantes. No se admiten reservas, así que hay que llegar temprano. Si no hay suerte, inténtalo en el segundo local de la casa, en la rue de la Baclerie.
Escondido a la sombra de la grúa amarilla, el restaurante de Flore Bastard y Hugo Perrault deleita los paladares ávidos de frescura y sencillez bien ejecutada. Él, en los fogones, elabora una cocina bistronómica local, a menudo con ingredientes vegetales, y dotada de un toque de creatividad. Ella, en la sala, contagia su buen humor en el corazón de este luminoso local. Cocina abierta, carta breve con decoración contemporánea y acogedora.
¿Cuál es el objetivo de Charline, Alcide y Benoît, los tres amigos al frente de Calma? Llevar a los paladares curiosos de viaje a Argentina, elaborando con destreza deliciosas empanadas. En versión cárnica, marinera o vegetariana, estas pequeñas empanadas rellenas satisfacen todos los gustos. Y lo mejor de todo: ¡su masa es 100 % vegana! El equipo también ofrece tres platos de bistró. En resumen, un lugar colorido, tanto en la decoración como en los platos, situado entre el antiguo MIN y el nuevo CHU.
Fair et faire, el nombre del restaurante se mueve entre esos dos conceptos: justo y hacer. Ese es el lema de este local asociativo creador de vocaciones y lazos entre culturas y generaciones. En este extremo de la Isla de Nantes en plena mutación, un alegre equipo forma a personas refugiadas poniendo de manifiesto su cultura de origen. Cocinas afganas, chechenas o colombianas: en cada almuerzo, las chefs proponen un viaje gustativo a un lugar distinto. Trato genial, muy buena relación calidad-precio y enfoque especialmente comprometido.
Aquí en Herblain, a orillas del Loira, Cécile y Jérôme han instalado el acogedor Bécassine. A mediodía, menús muy bien elaborados que deleitan a los clientes habituales y a los de paso en busca de un descanso revitalizante en la Ruta del Loira en bicicleta. Disponen de una atractiva carta de bebidas donde destacan rones, ginebras, whiskies y vinos muscadets. ¿Lo más? La terraza con vistas al Loira, al aire libre o cubierta, para disfrutar tanto en verano como en invierno. Servicio eficiente y profesional.
Con su fachada amarilla y naranja que le imprime un aire setentero, esta pequeña cantina tiene el don de animar la calle de la Madeleine y deleitar el paladar de los vecinos. ¿Los culpables? Los tarros ecológicos (vegetarianos, cárnicos o marinos) de Clémence Goussin para ideales para un almuerzo comer in situ o para llevar (y recalentar). Abre para el desayuno y cierra después de la merienda. Aprovecha para gozar con los exquisitos dulces de la casa.
Tras el éxito de su primer restaurante (Vacarme), Sarah Mainguy volvió a la carga a principios de 2024 con Freia, inspirado en la naturaleza circundante. Está situado en un invernadero muy luminoso con un jardincito y unas vistas impresionantes de Nantes. Aquí esta cocinera lleva su creatividad al extremo. El resultado es una experiencia gastronómica de alto nivel, con un toque escandinavo y vegetal, muy arraigada en su época y su territorio.
Steven Arnaud y Jérémie Guérin han “hamburguesizado” Saint-Sébastien con sus delicias de calidad, recién preparadas con producto local. En el menú de esta exótica cabaña modernizada hay hamburguesas jugosas, con ingredientes a veces originales, pero siempre muy generosos. En resumen, un Glouton gurmet bien llamado, generoso en cantidades y versiones vegetarianas (de todo la carta). Buenas patatas fritas caseras y una tentadora carta de postres.
En la plaza Canclaux se encuentra este encantador local de barrio para alegría de muchos gurmets. Con un ambiente acogedor y elegante, este restaurante-bar ofrece al mediodía una breve carta diaria con toques de bistró, siempre acompañada de los clásicos de la casa (ensalada de temporada, hamburguesa o bagel). La gran ventaja: la terraza con aire de bar parisino y ¡soleada! Abierto de forma ininterrumpida desde la mañana hasta la noche, entre semana. Se recomienda reservar a mediodía.
El Edo es un restaurante de sushi muy famoso en el barrio de Bas-Chantenay. Preparan los sushis y makis por encargo siguiendo las más estrictas normas del arte. ¿Sus particularidades? Un abastecimiento de pescado y marisco de calidad y dos fórmulas a elegir entre pescado clásico (NAMI) y más noble (JYÔ), que incluyen tanto vieiras como jureles. Pequeño local con capacidad para 18 comensales: reserva indispensable.
Después de haber tenido un proyecto de catering, las hermanas Judith André-Valentin y Camille Valentin han encontrado la felicidad en la Ile de Nantes. Se intercambian el servicio en cocina y en sala y preparan deliciosos platos de temporada, en los que los grandes clásicos se mezclan a veces con sus recuerdos de viaje. El ambiente y la decoración son tan familiares como los platos. Todo te devuelve a una sensación casera. Agradable terraza. Se recomienda reservar.
Tras una larga trayectoria en el Restaurant de la Vallée, en Clisson, Anaïs Vignaud (en sala) y Dylan Lebossé (en cocina) se han hecho cargo de este pequeño local situado en el corazón de los viñedos, en el pueblo de Vallet. Tan discreta como acogedora y apasionada, la joven pareja ofrece una carta breve y bien elaborada, de tipo semigastronómico, así como un servicio atento. En cuanto a los vinos, destacan los locales, en particular los del viticultor vecino, Stéphane Orieux.
A unos pasos de la dinámica y foodie calle Fouré se esconde un bistró de barrio muy agradable con el dulce y reconfortante nombre de Mijoté (algo así, como “receta que ha hecho chupchup”). En su cocina abierta, que da a una gran mesa, el chef franco-estadounidense Adrien Queeney elabora platos de temporada con múltiples influencias (criollas, asiáticas y latinas). Para completar sus bonitos platos, dispone de una selección corta de vinos ecológicos y biodinámicos. Por las noches, platos para compartir.
¡Este local nocturno entusiasma por su concepto tan festivo como refinado! Desde la hora del afterwork hasta el final de la noche, Maxime Delalande y Julien Moniz sirven desde su barra de madera deliciosos platos para compartir, tan rockeros como bien presentados y elaborados, acompañados de vinos naturales seleccionados por su compañero François Rouillé. Un consejo: es mejor llegar temprano o tarde para asegurarse de tener sitio y poder degustar sus divinas patatas fritas caseras.
Detrás de su escaparate con máquinas de pasta y sacos de harina, Guillaume Masao Dallas y Victorien Gicquel se dedican a dar un giro y convertir en gastronomía el mítico ramen del país del Sol Naciente. Con caldos singulares y chiles en su justa medida, estos dos amigos de la infancia llevan el ramen clásico a otro nivel y elaboran recetas tan creativas como complejas y deliciosas. Al igual que en Japón, no hay postres en la carta: ¡un Mugen Ramen y listo! No se admiten reservas, es mejor llegar temprano.
Para descubrir parte de la gastronomía taiwanesa, nada mejor que una visita a Panier d’Or, donde se cocinan (entre otras especialidades) los famosos xiao long bao. Estos bonitos raviolis al vapor, servidos en su propia cesta, se pueden saborear en su versión cárnica o vegetariana. Los entrantes y los postres también son espectaculares (¡parece ser que el Tea ramisu ha conquistado ya a muchas personas!). No hay que olvidar los muy recomendables maridajes de comida y té de gran calidad. Servicio y atención esmerados en un ambiente impecable.
Esta cafetería de estilo escandinavo reúne tanto a los amantes de la buena comida sana a mediodía como a teletrabajadores durante todo el día en el espacio de coworking que poseen. Elaboran una carta breve, variada y bien pensada, con predominio de verduras (ensaladas, tostadas, quiches, sopas). Todo ello acompañado de buenos postres para terminar con broche de oro. ¿Lo mejor? La tienda de comestibles de la entrada y los talleres de manualidades que se organizan allí.
Gasparelli se ha asentado en el corazón de Lieu Dit, un lugar atípico y ecológico con mil facetas (hotel, restaurante, bar y mercado), concebido como una plaza de pueblo. ¿Qué hay en la carta? Pizzas napolitanas deliciosamente esponjosas (masa fermentada durante 48 horas) y un plato del día bien pensado, que deleita con talento a una clientela tan numerosa como entusiasmada con el concepto. El lugar es antiguo garaje convertido en un lugar de vida resplandeciente con una decoración postindustrial. Muy buena vibra y brunch muy recomendable.
Este café es famoso por ser el tercer local de economía social y solidaria de Nantes. Disfruta de la cocina de la chef Manon Texier, muy activa en la red de agricultura local. Vegetariana, cosmopolita y renovada a diario, la comida de esta acogedora cantina ha sabido fidelizar a una clientela que se ha vuelto adicta, con su fórmula única y una excepcional relación calidad-precio. Agradable ambiente de vuelta del mercado. Alegre carta de bebidas locales (con o sin alcohol). ¡Abierto hasta la tarde!
Aviso a todos los padres y los hijos e hijas que quieran comer en un lugar muy agradable para todos. Ha llegado Les Gamines, con Constance Desmants y Gaëlle Neri al frente. Es un café-restaurante muy particular, adaptado a los estómagos más pequeños y a los más grandes. En el menú, bruschetta y dos platos (uno de ellos vegetariano), que cambian todos los días. También disponibles en versión reducida. El establecimiento tiene un rincón para jugar. Programa mensual con talleres para toda la familia.
El café del Puerto funciona tanto como restaurante a mediodía entre semana como bodega con platillos viernes noche y domingos mañana. El lugar es encantador, por su amabilidad y su ubicación a orillas del Loira, en el pueblo de Indre. Sabrina Clochard cocina platillos caseros que Bertrand Balbusquier sirve en la sala, en la barra o en la terraza en verano. Lo mejor es acudir después de hacer la compra en el mercado el domingo por la mañana y pedirse un aperitivo.
En esta amplia y encantadora mansión de 1904 es fácil transportarse a tiempos remotos gracias a elementos como su gran chimenea, sus manteles de hilo y, sobre todo, su majestuosidad. Denis Janneau y su equipo son muy profesionales y cordiales y ofrecen una cocina francesa tradición, aunque creativa y refinada siguiendo la estacionalidad de los productos. Admirable carta de vinos, con una rica selección local y francesa. Terraza en los días soleados.
Desde hace 20 años, los lugareños se citan en esta fonda frente a la iglesia. Aquí se empieza por pedir un muscadet en la barra para pasar después al comedor donde destaca el bufé de entrantes (ensaladas y verduras crudas de temporada…) y la vitrina de postres (sencillos y apetitosos). En la pizarra se muestran los 3 platos de día para elegir (cuscús los miércoles y pescado al beurre blanc los viernes), patatas fritas auténticas. Muy buen servicio.
A unos pasos de la orilla del Erdre, la cafetería de Cécile Marty lleva ya cinco maravillosos años deleitando los paladares del barrio de Saint-Mihiel. Cada semana se renueva la carta de comida sencilla al estilo de un comedor vegetariano. El ambiente es acogedor (mobiliario de bistró antiguo, vajilla desparejada, azulejos de época, decoración vintage), ideal para charlar, teletrabajar o leer, mientras se degustan los reconfortantes pasteles caseros.
En este antiguo bistró, convertido en restaurante de ramen, el chef japonés-micronesio Kenji pone a hervir sus ollas. Apasionado y talentoso, elabora un ramen tan delicioso como abundante. Fideos, caldos, gyozas y otras tempuras. Aquí todo es casero (excepto los postres, elaborados por la pastelería Saki). Ramen disponible en versión vegetariana y vegana. Nota: no busques a Louise, ella trabaja entre bastidores…
La Maison Paganelli es el nombre de una casa familiar en la isla de Córcega de Zicavo, el propietario de este restaurante. Eso es garantía de que la frescura y el circuito corto está garantizado con el propósito de poner en valor al máximo la gastronomía de la isla de la Belleza. Como es de esperar encontrarás muchos platos emblemáticos de Córcega, así como charcutería y quesos de la isla, y una excelente selección de vinos. La idea es asociar productos locales a las recetas corsas y adaptar la carta según la temporada.
Pilgrim es el segundo restaurante del equipo Bonbourg y un reflejo de sus viajeros propietarios: cocina rica en diversas culturas culinarias y un acogedor ambiente de estilo británico (un homenaje a los orígenes del chef). El resultado es una cocina que combina técnicas francesas y comida internacional, platos creativos y un espíritu a medio camino entre lo chic y el estilo rústico inglés. Buena carta de bebidas y un lugar perfecto para sentarse en la terraza con vistas a la famosa plaza Graslin.
Bibou es el segundo local de la familia Balthazar. Es un bistró de barrio como nos gusta, que sin duda ha contribuido a dar vidilla a esta zona de la Isla de Nantes. Abierto desde la mañana hasta la noche, sirve tanto para un desayuno tranquilo como para almorzar en su terraza frente al Loira o para disfrutar de un alegre afterwork con cócteles y vinos locales. En el menú: platos de temporada típicos de bistró y las famosas tartas saladas (vegetales o no), ¡herencia de la trayectoria del chef!
Este local parecido a un chiringuito chic, una vinatería o un bar de cócteles con comida se halla a orillas del río Loira en la Isla de Nantes, entre el palacio de Justicia y la Escuela de Arquitectura. Los platos suelen tirar hacia el Mediterráneo a golpe de ‘nduja y salmoriglio, todo ello combinado con productos de origen nantés como la burrata de la Laiterie Nantaise. La carta también dispone de suficiente oferta como para satisfacer los gustos más variados de una mesa.
Abran paso a los vinos… Y no solo a ellos. En su bonito bistró, bar y bodega de la plaza del Vieux-Doulon, los gerentes y sumilleres Arthur y Guillaume han creado un lugar multifuncional. Café por la mañana, vinos y tapas por las noches y platos de mediodía, anunciados en una pizarra y elaborados con productos del mercado por el chef Benjamin. De vez en cuando, organizan veladas temáticas. Los domingos por la mañana es el lugar ideal para sentarse en la terraza después pasar por el mercado. Buen ambiente.
Estelle Méheust y Jérôme Berdelou elaboran extraordinarios platos gastronómicos en su Bairoz de color esmeralda y decoración con piedras vistas. Ella se encarga de los platos salados y él de los dulces, y el resultado de su talento complementario es de alto nivel, con una cocina bonita con carácter y una excelente relación calidad-precio. Presentaciones y sazonamientos sutiles con excelente selección de ingredientes. El servicio en sala lo prestan alternativamente Estelle o Jérôme. Carta de vinos breve y local, pan casero.
No muy lejos de la bulliciosa rue Joffre, este establecimiento dedicado al vino natural merece una visita, tanto por el contenido de sus platos y copas como por su estilo desenfadado (pedidos en la barra y amplia selección de vinos). Si bien la decoración recuerda a los bistrós de antaño, la cocina es contemporánea y creativa, con combinaciones de sabores sorprendentes y deliciosas. Platillos para picar por la noche. Productos locales, de temporada y ecológicos, faltaría más.
Decorado en azul y blanco, tanto por dentro como por fuera, este bistró regentado por Valérie y Stéphanie Ferrand seduce al mediodía a los paseantes del barrio de Chalâtres con platos frescos y sabrosos. Abierto desde la mañana a la noche, el local es tan apreciado para tomar un café como para disfrutar de una cena de tapas. Atención amable y sonriente. Agradable terraza en la plaza Victor-Richard. Pequeña tienda de comestibles muy útil para llevarse un pedacito del lugar a casa.
Elena Solorzano y Maxime Robinet forman un dúo muy complementario en este restaurante íntimo y gurmet, bien escondido al fondo de un patio. Él, originario de Rezé, saca de su pequeña cocina una cocina bistronómica al estilo francés, salpicada de sabores viajeros. Ella, de origen mexicano, gestiona con brillantez la parte de bebidas: una carta de vinos muy precisa y mezcales de calidad. Pequeña sala con vistas a la cocina en la planta baja y mesa de huéspedes en la planta superior.
Después de sus trece años al frente del Clémence en Saint-Julien-de-Concelles, Aurélie y Jean-Charles Batard llevan dos años dando nueva vida a este gran edificio con contraventanas verdes frente al encantador Port Domino. A imagen de la sala, elegantemente renovada, y del cercano río Sèvre, el chef elabora una deliciosa cocina tradicional y regional, basada en productos de temporada cuidadosamente seleccionados. La sonriente Aurélie presenta los platos en la pizarra entre un ambiente acogedor. Excelente carta de vinos locales.
Mitad bistró, mitad bodega, este pequeño local de barrio causa sensación y aporta un soplo de autenticidad y sabor a la muy gurmet calle Hauts-Pavés. Rémi Cueille elabora sus generosas y sinceras recetas bistronómicas, sin pretensiones. En la sala, Barbara Coulon aconseja excelentes vinos, en su mayoría ecológicas y biodinámicas. Trato amable y sonriente. Veladas de cata de vinos y talleres enológicos periódicos.
Detrás de esta fachada azul eléctrico, en la zona de Saint-Jacques, se esconde el bistró del barrio (mobiliario de madera desparejado, menú en la pizarra, servilletas a cuadros) del dúo Camille e Igor. Él, de origen franco-brasileño, elabora una cocina de mercado con un toque viajero, colorida y sabrosa (con opción vegetariana). Ella, en la sala, crea un ambiente profesional y acogedor a la vez. El patio interior es muy deseado: se recomienda reservar.
Detrás de una luminosa fachada color verde agua, en el lugar donde había una farmacia con bonitas estanterías de madera conservadas, ahora se encuentra este precioso restaurante que combina toques retro y un aire de salón de té. Marina Coëspel dirige este restaurante-coffee-shop y apuesta por productos locales con toques más bien vegetales para traducirlos en bonitos platos elaborados, tan originales como sanos. El brunch del domingo atrae a tantos epicúreos que más vale reservar.
Atrévete a dar la vuelta al mundo en 80 recetas con de Carolina y Margot Schioppa-Thievet. Este restaurante se inspira en las epopeyas de Julio Verne, hijo predilecto de Nantes. Tienen un “gabinete de las curiosidades” de color azul y dorado, con una cocina “de sabor y sentido”, con influencias de sus viajes (Italia, Japón, Tailandia) y un fuerte compromiso con la alimentación sostenible.
Jaleo no necesita presentación: es el gastrobar del barrio de Chanteneay, donde la alegría, la convivialidad y el estilo ibérico están a la orden del día. A mediodía el chef barcelonés Albert Riera (segundo del chef estrellado Éric Guérin) elabora una cocina de bistró elaborada. Por la noche, se sirven tapas y paellas extraordinarias. En la sala, Émilie Gosselin acompaña todas estas delicias con buenos vinos y una magnífica selección de vermús. ¡Bravo!
A orillas del Loira, frente a Trentemoult, es una antigua almazara transformada en cervecería artesanal de gran calidad. Y como este gran espacio de madera y piedra no es solo una cervecería, el chef Diego Cortés elabora al mediodía platos creativos de bistró y, al caer la noche, deliciosas tapas o platos para picotear. Para completar la experiencia, se puede llegar en Navibus desde el extremo oeste de la isla de Nantes.
El parque de Procé y sus jardines ingleses son un entorno idílico propicio para la tranquilidad. En ellos se encuentra esta famosa mansión del siglo XVIII, hoy convertida en cafetería-restaurante. Aquí se respira un ambiente contemporáneo y luminoso, donde se puede desayunar, almorzar, tomar un café o una copa. En cuanto a la cocina, el equipo elabora menús bien trabajados, frescos y creativos. Muy buena carta de vinos ecológicos, con cuerpo y naturales, a precios contenidos. Posibilidad de reservar espacios privados.
Tras la inmensa vidriera del hotel de 4 estrellas L’Abbaye de Villeneuve se halla la braseria Constance, con su espléndida luminosidad y vistas a la piscina y a un parque bucólico. En la cocina, el chef Yannick Chan Yue Nang prepara platos típicos de brasería francesa y otros más contemporáneos, con un marcado acento regional. Ambiente elegante, cálida decoración aterciopelada y bonita moqueta verde esmeralda.
Restaurante anexo al hotel Kyriad de Bouaye, en la ruta de los viñedos de Nantes. Ambiente sereno, decoración chic, mantelería de damasco. Cocina francesa bien elaborada del chef Sylvain Philippe, con toque bistró y tendencia gastro, elaborada con buenos productos locales. Carta de vinos acertada. Servicio eficaz y dinámico. Terraza junto al estanque para disfrutar con el buen tiempo.
Este es el restaurante premiado con estrella Michelin de la Abadía de Villeneuve. El nombre es un guiño a la fecha de reconstrucción de este edificio monumental de Sorières. El lugar atrae a los gurmets por la comida, evidentemente, pero también por su marco histórico refinado y bellísimo (salas en forma de alcoba, manteles de hilo, vistas al claustro y a la piscina). El chef Achour Belayel prepara unos menús de estilo gastronómico de alta calidad, con una presentación exquisita y una condimentación sin fisuras. Se aprecia su voluntad de integrarse en la región del sur del Loira, sin ir más lejos, con su extensa red de productores y artesanos locales.
Este es el bar-restaurante creado como un punto de encuentro en pleno corazón de Dalby. Personnes tiene esa función de juntarte con gente que te recompone el corazón… y el estómago. En la pizarra de mediodía hallarás una cocina de mercado bien elaborada, contemporánea, de temporada y de sabores limpios. Para cenas, las pizzas del vecino Popolo entran en juego con garantía de placer. Buena selección de zumos y vinos naturales en este bar de estilo vintage. Terraza y pista de petanca.
Tras cruzar la cancela del suntuoso Castillo de Maubreuil y cruzar los jardines de estilo francés, se llega a un restaurante-coctelería con una decoración 100% barroca. En la mesa, una cocina internacional, con influencias de todos los rincones del mundo y que da protagonismo a los productos locales (el huerto proporciona el 90 % de las verduras). Bonito entorno, servicio atento.
Si quieres parar un momento, saborear una comida sana y deliciosa, rápida y asequible, si quieres comer allí o si te quieres llevar la comida, ¡nada mejor que esta acogedora cantina ecológica del bulevar Albert-Einstein! El menú se compone de deliciosos platos del día de estilo trotamundos, platos de temporada (tartas, sopas, crudités) y postres variados. Todo ello elaborado con productos frescos, de temporada y de proximidad. Nota: no hacen reservas, ¡así que mejor no llegar demasiado tarde!
¿Te apetece combinar la pausa del mediodía con comida callejera de calidad? ¡La pequeña tienda de focaccia de Aude y Antoine te lo resuelve! Las focaccias se amasan a mano a diario con harina ecológica de la zona, un excelente aceite de oliva y levadura, y se rellenan al momento. Disponen de cuatro recetas, con versión ensalada para variar los placeres. Es una buena opción para llevar o para degustar en la pequeña terraza.
OHMYFISH es un pequeño mostrador marítimo regentado con pasión por Alexandre (pescatero de profesión y a las riendas de la cocina) y Laura Aubert (en sala y jefa de dulces). Ofrece una carta original y breve de comida callejera marina fishtrement bien pensada. En versión bocadillo de rollo artesanal tostado o en bol, las recetas sorprenden por sus variadas combinaciones de sabores, sus buenos condimentos, la atención prestada a la estacionalidad del producto y el respeto de las especies cocinadas. Una opción estupenda para llevar.
Aunque ya son cuatro, los triplettes (dirigidos por Nina Thenon y Laurianne Condette) continúan alegrando los paladares exigentes en su coffee-shop ecorresponsable, desde el desayuno hasta la merienda. A mediodía, su breve variedad salada en modo cantina (y los fines de semana, el brunch) está más que validada por los clientes. Te aconsejamos que guardes un poco de espacio para los postres porque son demencialmente buenos. Restaurante luminoso y gran terraza.
Entre la apertura del Ramen Ya y la del Ikimasho, Anthony Nguyen abrió el Tori Ya en la plaza del Pilori, que declina el pollo de granja a la salsa nipona. En este restaurante de forma tubular y de decoración sobria, con una gran barra, este chef-empresario pone de relieve su pasión por la cocina japonesa a base de ramen gyozas y karaage fantásticos. Productores locales y elaboración casera de verdad. Dispone de una pequeña terraza y un servicio eficaz.
Un viento de frescor escandinavo sopla por aquí. Este restaurante está capitaneado por la chef de origen danés Camilla Michel-Paludan. Se halla en un antiguo almacén, rodeado de hangares y oficinas. Claro, aquí se saborean los famosos smørrebrød y otras delicias nórdicas. Pero la cocina también se caracteriza por sus deliciosas y refinadas inspiraciones de todo el mundo (con opciones veganas incluidas). Maridajes con carácter de comida y cervezas AERoFAB.
Tras la fachada roja de una antigua carnicería, encontramos una versión locavore de la pasta. Como su hermano mayor, Là – Cantine Fermière, aquí se elabora la pasta y los raviolis con productos locales frescos y ecológicos: harina de Giraudineau, cerdo de Cochons d’Antan, verduras de Orvault… Opciones vegetarianas. Son encantadores. Precios asequibles.
1/3 de obrador panadero de masa madre, 1/3 restaurante y 1/3 bar. Esa es la receta triunfante de este bonito lugar. Empezando por las tostadas matinales, continuando con los bocadillos 100% caseros, los platos vegetarianos y no vegetarianos tan completos, así como unos postres maravillosos, lo tienen todo para alegrar al personal. No podemos olvidar una carta de bebidas bien elaborada, a imagen de este lugar creado por un grupo de amigos.
OBBO es una combinación de restaurante y bodega. Antoine Gaudin está al control de los fogones y Guillaume Claireau se encarga de aconsejar maridajes perfectos. Su arma secreta son los postres: supercreativos, poco azucarados, y de una sutileza extraordinaria. Todo ello combina de maravilla con vinos, sidras, sakes o kambuchas. Los platos salados no se quedan atrás, pues siempre tienen este toque pastelero que marca la diferencia.
Cuando te pille ganas de devorar un bocadillo delicioso con sabores del sur, solo tienes que enfilar en dirección a Mofal, justo detrás de la plaza Royale. Aquí se sirven indecentes pitas cocinadas con sabores mediterráneos. Aparte de sus bocadillos siderales, también elaboran buenos acompañamientos y postres adictivos: falafels crujientes, verduras asadas con espacias o malabi deliciosos.
¡Un auténtico festival de sabores!
En Ichi-go Ichi-e (que significa “un momento, un encuentro” en japonés), Maël Hemmer y su equipo invitan a sus comensales a vivir el momento en su barra de ramen de color azul ultramarino, blanco y madera clara. En el menú: ocho suculentos platos de ramen elaborados 100% en casa (desde los fideos hasta los caldos), ante los ojos de los gurmets. Las plazas son limitadas, así que hay que ir pronto para asegurarse uno de estos humeantes cuencos japoneses.
Este restaurante es pionero en la cocina vegana de Nantes. En la entrada encontrarás su posicionamiento a favor de una cocina virtuosa y comprometida (producción local, circuito corto, cena pendiente-filantrópica, compra a granel, moneada local Moneko y residuo cero). Aquí encontrarás hamburguesas, bowls, tofish y patatas fritas. Claire et Frédéric elaboran sus mejores recetas sin animales para satisfacción de los paladares más gurmets y personas más sanas y comprometidas. Además, disponen de opciones sin gluten. Ambiente muy agradable.
Este es el pionero en Nantes de la hamburguesa artesana de ca-li-dad. Tras diez años de vida, Dubrown sigue siendo el diner de estilo contemporáneo y frenchy. Su lema: No bullshit, just burgers. Aquí te sirven patatas fritas y potato buns hechos aquí (tienen el obrador-panadería justo en frente), carne de reses francesas e ingredientes locales. Cervezas artesanas y vinos naturales. Postres de estilo americano para terminar una comida de 10.
Billie’s podría definirse como un English coffee shop cercano al Elefante de las Máquinas de la Isla. Es un lugar ideal para zamparse un buen brunch y otras alegrías con toque británico. La identidad del lugar no solo está reflejada en la cocina, la decoración también tiene un aire muy british. Se aconseja reservar. Terraza y vistas al Loira muy agradables.
Si te apetece probar un poco la cocina taiwanesa no hace ir a la otra punta del mundo. Bao Dao es un pequeño restaurante inspirado en comida callejera, muy bien escondido detrás del cours des 50-Otages. Es fantástico para unos noodles y para el guabao a gogo acompañado de un bubble tea casero. La dirección es ideal para hacer un alto para comer rapidito, revigorizante y exótico. Terracita supergraciosa en verano.
Los amantes del café de especialidad estarán encantados de poderlo combinar con unos platillos tan apetitosos. La chef, Ingrid Decombat, prepara dos entrantes, tres platos (uno vegetariano, uno con carne o pescado y un sándwich tostado), seguidos de dos deliciosos postres de la casa. Adeline y Florian, propietarios de Horizon, el café, proponen una alegre oferta dulce y salada para desayunas y deliciosos pasteles durante todo el día. Terraza encantadora.
Qué mejor lugar que Clisson, esa ciudad de estilo italiano cercana a Nantes, para tender puentes sabrosos y sin gluten entre la cocina francesa e italiana. En su minibistró, Marta Belli (aceite) y David Gaudou (mantequilla) elaboran a cuatro manos una cocina muy italiana, a veces con toques franceses.
Es un restaurante delicioso, tanto por su comida como sus vinos (naturales o ecológicos) franceses e italianos. Terraza a la sombra de un bonito olivo, perfecta para la dolce vita.
Clásicos italianos (pizzas, pasta, risottos, escalopes milanesa…) servidos en un magnífico entorno. Decoración contemporánea en las preciosas habitaciones, las terrazas y la magnífica cristalera con vistas al Sèvre Nantaise. Interesante carta de caldos, con vinos transalpinos y franceses.
Tras diez años dirigiendo el restaurante Ardoise en Nantes, Alexa y Patrick Hervy llevan la restauración en la sangre y han creado BRUT en la región de viñedos cercana a Nantes. Es una buena excusa para aproximarse a los vinateros y productores, a los que tanto espacio les dedica en sus platos. Se trata de un concepto híbrido (restaurante, café-bar, comida para llevar, bodega y ultramarinos), la sabrosa cocina autóctona del chef rezuma generosidad y alegría. Bueno, auténtico y, sin lugar a dudas, sabrosísimo.
Simon Gourdon dirige este restaurante de altos vuelos tanto en sabor como en presentaciones cerca del pueblo de Saint-Séb. El restaurante tiene una decoración particular con papel jaspeado en tonos ocres y dorados y un bogavante serigrafiado. Es un cocinero con talento y con una formación poco convencional. Cada mes lanza un menú monoproducto. El servicio es muy profesional y amable. No hay que perder de vista este lugar.
El chef Yann Oillic (L’Orée du Bois y Au Retour du Marché) ha abierto su restaurante en Orvault. Tras un aspecto de tienda modesta, se halla este restaurante decorado con piedra raspada, madera clara y toques de azul, sin olvidar la isla acristalada donde se puede ver trabajar al equipo de cocina. De su cocina abierta salen platos coloridos, vivos y bien elaborados, que lo tienen todo para gustar, oscilando entre unas raíces clásicas y una creatividad bien dosificada.
¿Disfrutar de una comida semigastronómica y apoyar al mismo tiempo una escuela de hostelería? Este es el credo del restaurante de la prestigiosa escuela Vatel. En una sala amplia, luminosa y acogedora decorada en tonos azules y grises, un ballet de atentos alumnos prepara un menú de temporada con productos locales (siluro, mantequilla de Nantes, Muscadet). La comida termina con un carro de delicias dulces.
En la casa de los dos Benjamines (Aka Benji y Benjoux) hay alegría, rapidez, diversión y buena vibra. Sirven platos estilo bistró que reflejan a la perfección el estilo de la casa. En cuanto a los vinos, disponen de muy buenas referencias, para todos los gustos y bolsillos. Y por la noche, planchas y marisco son los invitados de honor a estas mesas de amigos y habituales. Tienen una terracita muy agradable.
¡Segundo acto de Cécile Annet y Émeric Chambon! Tras su primer restaurante, La Comédie des Vins, esta pareja prosigue con su “teatro” gastronómico y tánico muy cerca de la Place Mellinet. Siguen sorprendiendo a los comensales con sus atrevimientos y su famosa carta de vinos. Los platos son elegantes elaboraciones de estilo bistró de cocina tradicional francesa. Mención especial para las salsas. Agradable terracita en la primera planta.
Cerca de la Place Viarme, Clément Richard y Maxime Bocquier, tras conocerse en Austalia, decidieron abrir este restaurante que despierta las papilas gustativas de los gurmets exigentes. Tras los fogones, Maxime pone su toda creatividad y su amor por las plantas al servicio de platos sabrosos, atrevidos y sublimemente elaborados. Su socio, Clément Richard, continúa la experimentación en el comedor, con su servicio relajado y acogedor y sus sorprendentes maridajes.
De cadetes solo tienen el nombre, porque los hermanos Barnabé tienen a sus espaldas una experiencia de años, premiada con estrella Michelin y caracterizada por su sobriedad y minuciosidad. Charles (que fue cocinero segundo de Christophe Hay**) magnifica los productos locales y de temporada en platos muy audaces con una maestría técnica sin florituras. En la sala, Tristán garantiza un servicio preciso, y ofrece una carta de vinos bien seleccionada.
Este es el primer restaurante que abrieron Louise y Benjamín, más tarde vendría el Pilgrim. El Bonbourg se halla entre la Place Viarme y la Place Bretagne, un destino decidido tras una vuelta al mundo mochilera de 78 días. Este es un bar-restaurante cosmopolita, un lugar perfecto para compartir y hacer amigos, con platos que reúnen las múltiples influencias que esta pareja de trotamundos se encontró por el camino. Grandes mesas, cócteles recomendados y un servicio atento.
Gladys Battault (con experiencia en Yannick Alléno, Yoric Tièche y La Chèvre d’Or) deleita a los comensales con su cocina semi-gastronómica, influida por los bistrós de antaño, con una buena pizca de creatividad y la ensalzada por las especias en su justa medida. Todo se elabora con los mejores productos locales. También existe la posibilidad de llevarse a casa algunos platos caseros del mostrador. Vinos ecológicos y naturales, y refrescos muy bien seleccionados. Terracita en la parte de atrás.
Hay que aventurarse hasta el final de la rue des Hauts-Pavés para encontrar este encantador microrestaurante. Nicolas Chabot, detrás de los fogones, y su compañera Audrey, en sala. Este experimentado cocinero propone una cocina de mercado viva y con garra, que cambia cada día según su inspiración y los productos locales. En la sala, trato amable y cordial, con gran atención a los vinos, como demuestra la barra hecha con de cajas de vino. Pequeño patio sombreado en la parte trasera. Se recomienda reservar.
Agape es como un viento de producto local, libertad y originalidad en la pizza. Un festín dedicado a alegrar todas las papilas gustativas, tanto de las personas vegetarianas, veganas u omnívoras. Pierre-Yves Combradet es un pizzero muy comprometido con la gastronomía que deja fermentar convenientemente la masa, usa productos de los campesinos locales, adapta las recetas de sus pizzas a la temporada (crema de brócoli, zanahoria, salchichas al muscadet, gwell). ¡Para disfrutar!
Crepería situada a dos pasos de la rue Crébillon, aquí se reúnen los amantes de estas obleas de trigo sarraceno finamente dentadas para gozar de una comida fantástica con aires bretones. Lejos de las emblemáticas creperías de antaño, Émilie y Julien nos acogen en su universo retro-chic. En las planchas de crepes, las billing, el maestro crepero rellena sus galettes y crepes con productos de temporada. Todo regado con mantequilla salada, por supuesto, y por supuesto con una carta de bebidas original, ¡como la casa!
Ambiente, cocina y alma: Le Canclaux tiene todas las características de un bistró local, donde disfrutar de un café, una copa o uno de los platos de Louis-David Hatte desde la mañana hasta la noche. Siguiendo esta tradición, la fiel clientela disfruta de platos tradicionales clásicos y de temporada a la hora del almuerzo. Por la noche, llega la hora de los esperados platos para compartir (¡o no!). Todo ello regado con vinos bien elegidos, para disfrutar en un ambiente animado y acogedor.
Paraíso de los bon vivants. Este bistró-bodega con una zona de venta de ultramarinos, acoge generosamente a paladares finos y amantes de la buena buena comida y de los buenos vinos. Con su decoración de bodega retro de madera, paredes rojizas, piedras vistas y fotos de familia, es un lugar para disfrutar una carta de bistró alegre y muy apetitosa. Los aficionados al vino muscadet encuentran aquí la mayor carta de muscadets del mundo, con nada menos que 150 referencias, sin dejar atrás, la selección aún más amplia de vinos ecológicos y biodinámicos.
Desde que el abuelo Carusso abrió el primer restaurante ha llovido mucho. Ahora, en el nuevo Vincenzo de la Plaza del Pilori, Jérémy Dechoux lo está haciendo a lo grande para acoger a más amantes de la cocina italiana auténtica. Del horno de leña salen pizzas artesanales, rellenas, suaves, esponjosas y crujientes a la vez. Además, dispone de un buen surtido de bar y coctelería, un complemento perfecto para las pizzas y antipasti de la casa.
Detrás de la fachada de mármol, los hermanos Huitric destilan su buen humor en su restaurante-bodega-tienda de comestibles. Aunque su apellido huela a yodo, este proyecto tira más de la tierra hortícola familiar de Guérande. De ella alimentan los platos de Josselin: muy frescos, con una cocina creativa de mercado y una presentación siempre muy refinada. La cuidada carta de vinos y bebidas es obra de Samuel. Terraza prevista para 2025.
¿Estás buscando una comida con aires napolitanos bajo un cielo estrellado de limones? Ve a Graziella, la segunda pizzería de Jérémy Dechoux: todo un homenaje a su nonna italiana. Las pizzas se preparan a la más pura tradición napolitana (horno de leña, masa reposada y productos locales), con bordes jugosos e hinchados y condimentos bien pensados. Solo cuentan con ocho pizzas, acompañadas de antipasti de muy buena calidad y postres para chuparse los dedos. Gran terraza muy solicitada.
Una vez lo encuentres en el fondo de un callejón casi secreto, Emporietto no se olvida. Es tan intimista como atípico: está en una bodega abovedada de piedra. Bajo la dirección del franco-italiano Jonas Le Fillastre y, con un espíritu de osteria italiana, solo podría servir cocina italiana, pero contemporánea, con contenido local, con platos muy bien elaborados y con un aprovisionamiento virtuoso. Muy fan de productos y vinos (ecológicos, biodinámicos y naturales) procedentes del país de la bota. El local cuenta con una vitrina de productos italianos para prolongar la experiencia.
Chacha… es una encantadora propuesta vegetal, ecológica y comprometida del barrio Boufay. En el menú, inclusivo y gurmet, destacan platos del día o tapas vegetarianas, veganas, sin gluten o sin lactosa, 100% sabrosos y generosos. La cocina sigue las estaciones y se ejecuta a partir de productos naturales completamente locales. Trato amable y decoración cálida (gran barra, piedras vistas y mucha madera). Bonita terracita tranquila.
¡Este es un buen lugar para empezar la exploración gustativa de la calle Fouré! Aquí el buen vino cuenta tanto como la comida o los cócteles. Elaboración de platos de cocina contemporánea entre semana y deliciosas pizzas por las noches y el fin de semana.
La familia Pérou ha transformado este conocido establecimiento de la Cité des Congrès en una brasería familiar muy elegante (rosa chicle y dorado, curvas, terciopelo, mesas de mármol, precioso techo de cristal). Clémentine Lecommandeur, chef galardonada con una estrella Michelin, ha creado una carta de neobrasería que da un toque contemporáneo a los clásicos del género, sin dejar de lado la meticulosidad en la selección de los proveedores. Excelente servicio por parte del equipo.
Oscar Becerril es un chef apasionado con una larga y variada carrera a sus espaldas. Su restaurante ofrece una colorida mezcla de cocina francesa y mexicana. Es una cocina de fusión con mucho carácter que se puede saborear en el menú del mediodía o, de noche, en el menú degustación. También cocina platos 100% mexicanos con exquisita atención a la presentación. Como su nombre indica, ¡es natural encontrar aquí una buena selección de tequilas, mezcales y licores de agave!
Jérémy Guivarch está al timón de su restaurante marinero anunciándose con su fachada completamente azul. Como buen defensor de la pesca ética, este chef de Audierne cocina el mar con pasión y ecorresponsabilidad (métodos de pesca sostenibles, estacionalidad, tamaño mínimo del pescado, promoción de especies poco conocidas). En sus platos, Gwaien combina los productos locales y regionales con gran originalidad. Apuesta por lo local, compra directa a productores, preparación impecable y una cálida bienvenida en un lugar que te hace ver la vida de color azul.
Detrás de esta fachada azul klein cubierta de trepadoras, las papilas gustativas están de fiesta. El concepto del dúo Maximilien Degroise y Léo Huet (que también dirigen Kombu) es un restaurante bistronómico fresco y sostenible con influencias bretonas, asiáticas y escandinavas. En el corazón de sus platos, alejados de la rutina, hay buenos productos locales cocinados por un equipo joven, sazonados con entusiasmo para el placer estético y gustativo.
En los fogones de este restaurante contemporáneo y acogedor (¡con un patio encantador!), dos amigos y cuatro manos creativas: las de Nicolas Trinquet (formado en Têtedoie, Bocuse, Pickles…) y Tristan Hausser, chef pastelero. Cocina bistronómica, dinámica y colorida, inspirada en recetas tradicionales y potenciada con acertadas combinaciones y juegos de texturas. Servicio muy atento.
En la Île de Nantes, este es un restaurante híbrido gurmet y comprometido: panadería, cafetería, restaurante y un ¡espacio creativo! El equipo cosmopolita de esta panadería amasa (divinos panes de masa madre), elabora (magníficos pasteles y dulces) y prepara (platos sorprendentes y bocadillos). Todo ello combinando recuerdos de viaje y productos locales, con un fuerte compromiso con el medio ambiente.
En el encantador barrio de la Butte Sainte-Anne, el equipo de Boncœur elabora apetitosas pizzas napolitanas aireadas y crujientes. La masa elaborada con harina local y con una fermentación de no menos de 48 horas se completa con productos frescos (locales e italianos) elegidos con esmero e incluso aderezos frescos y de temporada. ¡Nada se deja al azar! También tienen una pequeña terraza donde disfrutar de la comida al sol. Y si queda espacio, recomendamos probar la pizza cioccolata…
He aquí un comedor autoservicio que consigue hacer rimar lo sano con lo sabroso y lo generoso. Ensaladas, sopas, tartas, hamburguesas, platos caseros: para un almuerzo de calidad, con hambre o sin ella, platos vegetarianos o de carne, porque sobre gustos no hay nada escrito. Fresco y sabroso, con un menú variado que cambia cada día. Opciones sin gluten y sin lactosa, y comida para llevar para los que tienen prisa.
En el barrio Bellevue, en Sainte-Luce, Jean-Charles Cauquil ha convertido este antiguo restaurante obrero en un restaurante precioso. Después de trabajar en tres restaurantes importantes (Bristol, George V y L’Alchimiste de Nantes), el cocinero ofrece una cocina francesa bien ejecutada, en modo cocina de mercado. Amabilidad, buenos consejos y buena relación calidad-precio: todo se une para pasar un momento agradable. Terraza con vistas al Loira, imprescindible en verano.
Este es el lugar escogido para una comida de mediodía informal y sana frente al castillo de Clisson. Está dirigido por una pareja discreta y muy comprometida con la buena comida y la ecorresponsabilidad. Marc prepara platos exigentes, coloridos, sabrosos y bien pensados. El servicio amable, cercano y muy profesional corre a cargo de Fanny, que conoce al dedillo su carta de vinos locales, naturales y éticos. Fantástica terraza a los pies de la fortaleza. Rincón de juegos y libros para niños.
Desde su cálido neobristó, la Top Chef 2022, Lucie Berthier Gembara propone una cocina colorida y comprometida, con aires mediterráneos. Tanto en las propuestas vegetales como en las animales, la creatividad de Sépia se manifiesta en códigos gastronómicos modernizados, en los que se concede mucha importancia a los aderezos (herencia de su paso por el restaurante de Géral Passedat y Alexandre Mazzia). Servicio dinámico y alegre. Terraza en verano.
El restaurante toma el nombre del héroe de Julio Verne para simbolizar la unión entre Rusia y Nantes. Aquí Davit Amasyan y Gayane Melkonyan invitan a sumergirse en las delicias de los países eslavos. Los platos viajan por Rusia, Armenia, Ucrania o Georgia para desvelarnos multitud de recetas tradicionales, muchas veces modernizadas y siempre sabrosas. La cultura de la casa sigue en la oferta líquida con una buena oferta de vodkas y vinos georgianos. Ambiente acogedor y equipo cosmopolita.
En su local abigarrado con papel de flores, vajilla despareja, guirlanda luminosa y obras de arte en las paredes, Morgane Jobelin elabora alegres recetas vegetarianas (también veganas sin lactosa y sin gluten) a mediodía. Con un ambiente de salón de té confortable donde tomar deliciosos dulces y acompañarlos con una buena selección de bebidas. Terracita con vistas a la catedral.
Este restaurante familiar y dinámico nació en las dependencias de un antiguo cuartel militar del barrio Mellinet. Aquí Jeanne, Benoît y Quentin ofrecen una cocina fresca de mercado con productos muy bien elegidos a mediodía. Y por la noche, entran en juego los platos para compartir. Es mucho más que un bar-restaurante abierto desde la mañana hasta la noche: ofrece una programación cultural viva y popular con conciertos, debates, talleres y películas tanto para pequeños como para mayores.
Junto a la estación Sud se halla esta pequeña cantina de mediodía en modo “self bistronómico” que encanta a las papilas que se acercan. La razón de este éxito se debe a recetas muy bien cocinadas, ultrasabrosas que cambian cada día, siempre con una opción vegetariana. Celebran exposiciones muy a menudo y se acompañan de una alegre combinación de tapas y vinos o vieras locales. Un concepto cultural y gurmet capitaneado con suma amabilidad por Antoine y Jérôme.
La omija es una baya coreana que equilibra hasta cinco sabores. Romain Bonnet bautizó así a su restaurante persiguiendo ese hito y lo ha conseguido. En la cocina desempeña un trabajo de altísima creatividad, una cocina francesa con influencia asiáticas, resultado de asociaciones singulares de productos locales (sello Ecotable) y una pizca de cosecha silvestre. La experiencia, premiada con una estrella Michelin, continúa en la sala con el trabajo de Ronan Bricaud, que prolonga con gran maestría la felicidad gastronómica.
Carnívoro tanto en el nombre como en la mesa, el restaurante de Thierry Lébé es una auténtica oda a sus orígenes: el Gers. Aquí encontrarás un buen asador y una generosa cocina del terruño, con toques de su lugar de origen. Destaca la maestría de la cocción de las carnes cocidas a la espada, acompañadas de una cocina de bistró muy buena. Durante el servicio, el maestro asador da la bienvenida a los comensales con toda sencillez y amabilidad.
Es el hermano pequeño, aunque tamaño XL, del Dînette. Es una cafetería moderna que prepara a mediodía (hasta las 15h30) una oferta salada deliciosa. Ensaladas, tartas, sopas, etc. Chop Chop garantiza un almuerzo 100% creativo, sano y sabroso, también con oferta vegetariana. Los golosos lo han convertido en su cuartel general para merendar. Es muy popular como consecuencia de su carácter adictivo. El servicio en barra es muy rápido. Es una excelente opción para comida para llevar.
En Oudon encontramos este restaurante regentado por Marie y Sébastien Le Calvez. Ella, cocinera autodidacta, hace vibrar las papilas gustativas con sus platos instintivos, con magníficos jugos y cocciones, preciadas especias, delicados aderezos y productos de máxima calidad. Brillante carta de vinos. Servicio infinitamente amable en un entorno encantador (sillones mullidos, piedra vista, chimenea…).
En pleno corazón de Clisson, esta antigua hilandería a orillas del río Sèvre Nantaise se ha convertido en un hotel con magníficas vistas al castillo y al río. Dispone de 500 m2 de terraza maravillosa. En la cocina, se hallan los chefs Cristophe Vasseur y Jéremie Bourgeois que crean una cocina tan original como tradicional, con un fuerte acento local. Carta de vinos muy bien pensada y servicio profesional de categoría.
Junto al río, en una mansión de 1890 y con una terraza sombreada, las personas que se acercan a Basse-Goulaine tienen la suerte de disfrutar de la elegante e inmaculada decoración (salpicada de butacas violeta) y de ser recibidos con una atención divina. Por supuesto, su chef Jérôme Ponchelle no desentona con tan maravilloso encuadre: ofrece una cocina gastronómica refinada con una fuerte identidad regional donde realza los productos del lugar (ancas de rana, pescado del Loira, queso Curé Nantes). Carta de vinos para disfrutar.
Tanto fuera como dentro, este restaurante de estilo italianizante situado junto al puente de la Ville impresiona por sus tres salas y tres ambientes (la torre, los arcos o la cristalera con vistas increíbles al castillo de Clisson y al río). Tendrás que elegir. Los platos son espejo de una cocina gastronómica y viajera, tan deliciosos como el entorno, y se elaboran con un producto excelente. Muy buena selección de vinos. Servicio joven y amable.
¿Buscas un alto culinario en la carretera de la Divatte? El restaurante La Pierre Percée es muy buen destino. Allí, Victor Guillamet (en la cocina) y Élodie Fontaine (en la sala) componen un dúo perfecto para una oferta semigastronómica que oscila entre la cocina francesa muy local (lucioperca al beurre blanc, cerdo bretón, anguilas…) y notas asiáticas bien escogidas. Al otro lado de la carretera, se abre un bonito prado a orillas del Loira con un área de juegos que encantará a los más pequeños.
Los paladares más exquisitos acuden a Geneston para disfrutar de la refinada y sabrosa cocina gourmet de Olivier Guenoun. Decoración moderna y depurada. Platos impecables, hábilmente dispuestos, elaborados con los mejores ingredientes. Todo 100 % casero, desde el pan hasta los sorbetes. Amplia carta de vinos. Servicio atento y agradable.
En este restaurante de Saint-Julien-de-Concelles, la enorme chimenea con su parrilla de sarmientos es la reina indiscutible de la (gran) mesa. Esta forma de cocinar impresiona a los clientes amantes de la carne, y no solo a ellos. También se pueden saborear recetas rústicas y generosas muy bien elaboradas, así como productos procedentes directamente del Loira (lamprea, anguila, ranas). Los postres clásicos de brasería completan la oferta. Hospitalidad fantástica.
En una coqueta plaza del bonito pueblo de Le Cellier, este antiguo hotel ofrece una cálida acogida a los paseantes de las orillas del Loira y a los habituales en la terraza sombreada o en el salón de piedra vista. La chef, Nathalie Ciesielski, deleita el paladar de los comensales con una cocina gastronómica clásica revisitada (productos locales y de temporada, acentos del Valle del Loira). Su marido, Arnaud, en sala y en bodega, sugiere caldos de la completa carta de vinos. Opciones vegetarianas.
Olivier Hodebert , finalista del concurso Mejor Bodeguero del Mundo, imaginó una evolución atípica de los restaurantes populares de Lyon (los bouchons) y, así, creó el concepto de “bouchon nantais” donde los comensales pueden deleitarse con platos tradicionales regados con vinos bien decantados y marinados. Este local es un lugar muy agradable para compartir y comentar buenos vinos y mejores productos. La sección de bodega y colmado de ultramarinos permite irte con una excelente provisión de vinos y comida.
Bar-restaurante con aires de chiringuito (donde también se puede dormir) con un entorno idílico a orillas del Sèvre Nantaise. Ambiente agradable en el comedor decorado con grandes cortinas azules, espejos, muebles desparejados, vasos de colores. Elegante terraza con toldo, sillas y tumbonas de colores. Platos frescos, coloridos y bien elaborados por el chef Sullivan Frechet. Buena carta de vinos, cervezas y refrescos, a menudo locales y ecológicos. Reserva recomendada.
El nombre de este restaurante es un guiño al dulce típico de sus orígenes y al restaurante La Bonne Auberge donde el cocinero, René Pelletier, trabajó mucho tiempo. Este restaurante es una promesa de un viaje gustativo por su propia historia. Está compuesto de platos clásicos, refinados y generosos de la gastronomía francesa, que se acompañan de maravilla con una selección de vinos de gran calidad. Y si apetece ponerle la guinda al pastel, prueba con una madalena humeante como punto final goloso.
Desde esta preciosa casa de piedra blanca, Emeric Banon hace las delicias de los gurmets de Sautron y sus alrededores desde hace 20 años. Este es un restaurante de calidad con platos a la carta y menú degustación. En la sala, Maryvonne te guiará con toda su amabilidad entre los vinos que ella misma selecciona y adquiere directamente a los productores. Dispone de una bonita terraza.
Dentro del supermercado Biocoop Les Hamaux se halla este restaurante completamente ecológico con una carta corta tan atractiva como sorprendente en sabores. A mediodía el chef Raphaël Cacheux cocina platitos (plato del día cárnico o vegetariano, crepes bretonas) sanos, gurmets y sin complicaciones, con una buena relación calidad-precio. Se aprovisiona localmente, por supuesto, y conserva un ambiente de cantina con servicio en barra con una decoración industrial de ladrillo con toques amarillos y negros.
A las puertas de la región de los viñedos, cerca de un puente que cruza el río Goulaine, se halla esta casa con un interiorismo contemporáneo tan luminoso como su fachada. Al frente de los fogones se halla Mathiey Corbinau que realza el trabajo de los productores cercanos y los presenta magníficamente en platos con aires gastronómicos que combinan tradición y modernidad. En la sala, Karine Moinet cuenta la historia que hay detrás de cada uno de sus vinos e imprime al servicio en sala un toque atento y muy profesional.
Rodeado de un verdor infinito (bosque, jardines y estanques de estilo japonés y terraza sombreada), este restaurante gastronómico lleva desde 1987 deleitando a los comensales de Orvaltais. La cocina del chef Patrick Giraux combina tradición, técnica, refinamiento y los mejores productos locales e internacionales (salsas, condimentos y métodos de cocción). La calidad de este emblemático establecimiento también se pone de manifiesto en el comedor y en la excelente carta de vinos.
En un ambiente silencioso diseñado por el arquitecto Aymeric Masson como prolongación de los paisajes y la cocina de la mansión, Anne-Charlotte Pérou (galardonada con el premio Michelin de hospitalidad y servicio en 2022) ofrece una experiencia gastronómica de primer orden, en perfecta armonía con los platos que prepara su hermano Mathieu. Mathieu, un chef tan riguroso y enérgico como comprometido (100% local, solo pescado de agua dulce), magnifica el terruño y los productos con una destreza técnica y un talento reconocidos por las estrellas Michelin verde y roja.
Lo mejor después de pasear junto al Loira en la localidad de Couêron es acudir a François 2, toda una institución local. Desde 2001, Solenn y Jérôme Evain se dedican a poner en sus platos lo mejor del terruño y las tradiciones culinarias locales. El chef ofrece una excelente cocina tradicional con notas gastronómicas. Además, ofrecen una buena selección de vinos. El servicio es espontáneo y amable. El patio-terraza es muy agradable.
Tras su colorida fachada roja en la localidad de Thouaré-sur-Loire, ya hace más de 15 años que Hélène y Nicolas Neck alegran la vida a sus clientes habituales con una decoración sobria y elegante a base de madera y de sillar de cuero gris. Él se encarga de los fogones y prepara cada semana una cocina de mercado y temporada con salsas muy delicadas. La sala es el territorio donde Hélène aconseja buenos vinos y cervezas locales y artesanas. Buena relación calidad precio y terraza junto al jardín muy agradable con el buen tiempo.
Antigua granja reconvertida en tienda de productos ecológicos, granja-escuela (huerto, gallinero, redil) y restaurante rústico. Cocina de campo, fresca y bien ejecutada, sencilla, elaborada con excelentes productos de la granja. Terraza de madera muy agradable. Servicio amable. Buenos vinos de pequeños productores.
Anne-Françoise y Benoît Ardouin llevan nada menos que 25 años al frente de este restaurante prestigioso protegido por su fachada roja. Él cocina con talento platos creativos basados en la tradición gastronómica francesa con aires de su sudoeste natal. En la sala, ella se ocupa de abrir los vinos seleccionados de su completa carta. En la planta superior, se halla una vinatería con servicio de tapas calientes deliciosas.
Desde la población de Saint-Sebastien-sur-Loire, Caradec Boscher dirige este restaurante con maestría. Tras la fachada roja y negra, se abre un espacio cálido de bistró (vigas antiguas, piedra vista) que nos habla del carácter local y casero de su propuesta. En la cocina, el chef no oculta la calidad y el origen local de sus productos y elabora platos comprensibles, frescos y muy bien ejecutados. Se agradece la terracita a la sombra de los plataneros. Trato muy profesional y servicio atento.
En su elegante restaurante de toques azules y dorados, David y Noella Guérin preparan una deliciosa cocina fusión, influida por sus numerosos viajes de él y los orígenes peruanos de ella. Exotismo, toques de América del sur y central, colores, sabores y energía a raudales. ¡Qué suerte tienen los de este barrio con Le Bouquet Garni! Trato afectuoso. Bonito patio en la parte trasera, abierto con el buen tiempo.
Como grandes defensores que son de la agricultura local, Jean-Marie y Lysiane Claquin Rolland introducen en sus platos y copas lo mejor de la producción del lugar y le dan un toque bretón. Su potée guérandaise, su kig ha farz, sus frigousses, su far o su tarta bretona son recetas que van mucho más allá de las clásicas crepes (que también son deliciosas). Aquí se prepara la auténtica cocina breizh, con toda su variedad y riqueza.
Lysiane te recomendará con toda su simpatía las sidras y los vinos naturales que mejor combinan.
En el corazón de Île de Nantes, el République se distingue por su sala alargada, de piedra, ladrillo, madera y tapicería de cuero. Detrás, disfruta de una soleada terraza. Clásicos de bistró sabrosos y generosos, regados con vinos locales de buena calidad. Especialidad: el kamado o barbacoa tradicional japonesa. Servicio amable y atento.
Ludovic Pouzelgues, propietario y precursor de la nueva ola culinaria nantesa de principios del 2010, continúa destacando en su local de estudiado estilo industrial, premiado con una estrella Michelin, con sus menús “Con los ojos cerrados”. Rodeado de una red de productores excelentes, LuluRouget se entrega día a día a una experiencia gustativa de altos vuelos, que combina creatividad, innovación y tecnicidad. Dispone de una extraordinaria bodega y propone maridajes inauditos.
Si viajas hasta Trentemoult en Navibús y te pierdes por sus callejuelas pintorescas, no hay nada mejor que rematar ese placer sentándote con los amigos o con la familia en este restaurante escondido tras una fachada Art Déco junto al río Loira. En su cocina preparan platos tradicionales y populares muy bien elaborados. El decorado industrial contribuye a la experiencia de este restaurante convertido ya en institución. La terraza en el muelle es fantástica.
Ya hace 25 años que la estrella Michelin brilla en Maison Guého. En esta casa solariega de 1874, con vistas impresionantes a la Isla de Nantes, Jean-Yves Guého elabora una cocina de altos vuelos que conjuga tradición y modernidad, delicadeza y generosidad fruto de todos los conocimientos recogidos con sus viajes. Es una experiencia gastronómica en toda regla tanto en el plato y en la decoración contemporánea, como en el servicio discreto y muy profesional. Proveedores locales y huerto propio. Carta de vinos excepcional.
Este es un auténtico restaurante popular en el barrio de Chantenay, como nos gustaría que los hubiera por doquier. Al frente se halla Karine Roujanski con su arrolladora energía y gusto por dar hacer que todos se sientan a gusto en su local. Con una decoración procedente de brocantería, con toques amarillos y piedras vistas, sirven una cocina de mercado con productos siempre frescos y muy bien ejecutados. Todo ello regado con una atinada selección de vinos. Terracita abierta en verano. Se recomienda reservar.
Si lo que buscas es una experiencia culinaria de calidad alejada del bullicio del centro, en la Ile de Nantes y ante el Loira, puedes tener la garantía de que Jean-Yves Guého no te dejará indiferente. Aquí hallarás una cocina elaborada, contemporánea, que mezcla clásicos franceses con influencias del mundo. Si quieres una recomendación, la bandeja-exprés es una fórmula de mediodía a precio contenido. Por supuesto, todo ello se acompaña de una buena carta de vinos y de un servicio profesional y atento.
Tras la fachada roja, se encuentra un bistró colorista a la antigua usanza con aires rústicos, tanto por su sabor como por su energía. Sentados en la barra o a sus mesas, los parroquianos disfrutan de una generosa y auténtica cocina de bistró (sobre todo carnívora), con productos locales bien elegidos. Laurent Debray, el propietario, es un apasionado del vino que sabe muy bien cómo aconsejar a cada cliente.
En su local gastro-cool en pleno centro histórico, Guillaume Maccotta y su equipo realzan los mejores productos para convertirlos en recetas divinas. Es una exigencia que también se replica en la decoración del restaurante, suave y luminosa, realizada por el estudio de arquitectura Les Rapporteuses. Todos los días, el chef Maxime Fillaut (La Mare aux Oiseaux y Le Clarence) crea una cocina de altos vuelos, tan elegante como refinada, sin omitir la generosidad que caracteriza al dúo. Muy buena carta de vinos de autor.
El nombre no engaña. Michaël Ravier es un gran aficionado a los vinos y ofrece una cocina de mercado (principalmente de Talensac) basada en el producto.
Máxima calidad en estilo bistró, sin alardes y muy bien gestionado. En sala le acompaña Judith y en ella Mickaël disfruta aconsejando alguna de sus 1.500 referencias. ¡No por nada lleva más de 20 años en este oficio!
Para viajar hasta Asia con los sentidos y el paladar. En este restaurante decorado con influencias zen y colores azulados se inspira en las raíces vietnamitas y sus numerosos viajes por el sudeste asiático de la cocinera Nhung Phung. Ella y su equipo combinan a la perfección sabores y productos franceses y asiáticos en una cocina de fusión excepcional. Es un viaje culinario tan sabroso como cálido, con comida callejera al estilo bistró al mediodía y un menú refinado y creativo por la noche.
Detrás del Museo de Historia Natural, la antigua tienda de antigüedades se ha transformado en un restaurante acogedor y elegante a base de ladrillo visto, mármol, banquetas de terciopelo. El cocinero Jean-François Pantaleon ofrece una cocina gastronómica en la que destaca su receta estrella con mollejas de ternera. Es una cocina magníficamente elaborada, con productos locales de calidad. Buena relación calidad-precio a mediodía. Terraza con vistas a la plaza arbolada del museo.
Después de su periplo por distintas cocinas de Europa y tras servir en el Oriente Express, en 2015 Frédéric Chiron regresó a Nantes, a su puerto de amarre. A imagen de la pequeña gamba gris que da nombre al restaurante, el comensal se deja fácilmente convencer por este restaurante intimista, escondido en una callejuela cerca de Graslin. En el menú: buenas cocciones, acompañamientos gastronómicos, buena relación calidad-precio y servicio sin fisuras. Todo lo necesario para pasar un momento feliz. Carta de vinos eficaz.
Heb Ken significa “es así y no de otra manera”. Y aquí lo llevan demostrando desde hace más de 40 años. Desde 2006, Éric y Wainy Le Bras perpetúan la tradición de las crepes y las galettes hechas con buenos productos ecológicos y locales que han dado fama a esta institución. Sirven sus deliciosas especialidades bretonas durante prácticamente todo el día y sin reserva. Ambiente informal. Terracita
Pocos son los restaurantes con tanta historia a sus espaldas: nada menos que 130 años. Este es un restaurante mítico Art nouveau, decorado por el arquitecto-ceramista Émile Libaudière, que sigue gustando tanto a habituales como a turistas de paso desde el desayuno hasta la cena. Aquí disfrutarás de un ambiente alegre y atípico en el que saborearás grandes clásicos de la cocina francesa y bandejas de marisco local. Es un local en el que vivirás una experiencia gastronómica única por su decoración y su ambiente.
Con su aire irlandés y sus platos de cocina internacional aprobados por una clientela fiel, el más irlandés de los chefs de Nantes, Mark Kelly, ha sabido seducir a los paladares curiosos. Aquí encontrarás un ambiente amable, una decoración agradable y una cocina famosa. Son las tres principales razones para acudir al Becketts, escondido entre la calle du Calvaire y la tour Bretagne. Y no te vayas sin saborear el cheesecake o el pastel de chocolate casero.
Cuando un chef trotamundos, tan discreto como talentoso, coloca sus afilados cuchillos en Nantes para crear una cocina gastronómica precisa y traviesa, el resultado es el refinado Restaurante ICI. Una cocina de instinto, de producto local, donde la creatividad se revela notablemente a través de los sabores y los aderezos de alto relieve. En un marco industrial-chic, el atento equipo de sala sirve el menú en un ambiente apacible y sereno. Buena carta de vinos. Terraza con encanto.
En el barrio Decré soplan vientos de inclusividad y espontaneidad: bienvenidos a Le Reflet. En este local de restauración popular moderna parte del equipo son personas con Síndrome de Down. Es un proyecto lanzado por Flore Lelièvre para “convertir en ordinario lo extraordinario” gracias a ingeniosas adaptaciones en la sala y en la cocina. Aquí se saborea una cocina de mercado sabrosa y de temporada, con aprovisionamiento local (sello Ecotable). Agradable terraza bajo los árboles.
Dominic Quirke es un cocinero inglés autodidacta, enamorado de su trabajo, y uno de los pioneros en la explosión de la gastronomía nantesa. Desde hace 10 está al frente del Pickles, donde prepara una cocina basada en su tradición que refleja un gran compromiso por la agricultura local. El restaurante abre a mediodía y a la noche y sus platos muestran gran creatividad fruto de una profunda investigación, al igual que un sabroso cruce de influencias. Todo ello se culmina con excelentes maridajes con vinos y mocktails.
Este local es tan pequeño en tamaño como grande es el placer que procura a las papilar. Es una institución en pasta italiana. En su restaurante familiar de color amarillo pasta, la familia De Nitto (Anne-Gaëlle en la cocina y sus padres Anna Maria y Luigi en la sala) sirven una deliciosa muestra de la cocina típica de Puglia. En el menú: pasta casera fresca deliciosa acompañada de productos excelentes de Italia, focaccias sorprendentes y un tiramisú para chuparse los dedos… todo ello en un ambiente cordial y alegre. Pequeña selección de vinos italianos.
Desde hace casi 25 años, David Garrec transforma el pescado y el marisco locales en un festín en su Océanide, a orillas del Erdre. Con una decoración de aires retro-burgueses (cuero remachado, mesas con faldones, lámparas de araña y espejos), los menús de este chef ofrecen los nobles sabores del mar, a veces entremezclados con algunas notas más terrosas. Está tan cerca del mercado de Talensac que los productos que llegan a este paraíso marinero compiten en frescura. Los amantes de los buenos vinos disponen de una excelente carta.
Embarque inmediato para una aventura gastronómica en esta crepería decorada en tonos azul y blanco y láminas de Corto Maltés en las paredes. El menú, preparado por Pierre y servido con una gran sonrisa por la capitana Roselyne Arnou, incluye recetas clásicas de trigo sarraceno y trigo (ambas harinas ecológicas y bretonas), crujientes y copiosamente rellenas con productos locales. Ambiente familiar. Pequeña terraza en la calle.
En un espacio más cercano a un bar escandinavo que a una crepería tradicional, el maestro crepero Nicolas Roure despacha un flujo continuo de galettes y crepes crusti-esponjosas a la mantequilla salada, aplaudidas por toda su camarilla de sibaritas. Todo es casero, a base de productos de calidad y proximidad, con un toque original y regadas con sidras muy interesantes. Los más entendidos disfrutarán de las galettes de trigo sarraceno servidas como postre…
Esta casa del siglo XVI alberga un elegante restaurante que hace las delicias de sus clientes desde 1986. Es un restaurante refinado con una cocina bien ejecutada y apetitosamente presentada. Es un lugar cálido e intimista, con un aire de boudoir chic con uno de los patios más bonitos de Nantes y una romántica terraza adoquinada sombreada por imponentes árboles. Trato profesional y dinámico.
Este largo restaurante que sigue la calle rue Léon-Blum, el dúo de profesionales apasionados formado por Valentin Maillet y Alexandre Pichard (del restaurante Castel Marie-Luise) no deja de sorprender a los comensales. En la cocina, Alexandre recrea recetas de temporada que componen menús creativos y gurmets. En la sala, Valentin ofrece los vinos de su corta, pero efectiva carta, en la que destacan los caldos de productores-recolectores.
En una bonita casa burguesa de principios del XIX, donde el tiempo parece haberse detenido, Pascale y Vincent Berthomeau interpretan desde hace más de 20 años una partitura culinaria apasionada y bien elaborada. Encontrarás una cocina gastronómica de tradición y savoir-faire con los mejores productos locales. En los numerosos salones de la casa, Pascale acompaña la experiencia culinaria con delicadeza y precisión. Una bonita sala de techo acristalado abre al jardín y a la terraza.
En su bonito bistró de los años 50 rebosante de botellas de vino, Christophe y Véronique François apuestan por la originalidad. Tanto en el plato como en la copa, las sorpresas están a la orden del día. En la cocina, él prepara deliciosos platos bistronómicos, abasteciéndose de los mejores productos. Ella es una sumiller premiada en múltiples ocasiones, a la que le encanta contarte sus vinos, muchos naturales. Es un restaurante generoso, animado y juguetón, al que no valen las trampas.
Dentro del Musée d’arts se halla este café-restaurante dirigido por Éric Guérin (del restaurante La Mare aux Oiseaux). Ofrece una cocina gastronómica, creativa y de temporada al mediodía. Además de ser un lugar con la cocina non-stop, esta joyita bien escondida de estilo escandinavo es también un lugar de encuentro con biblioteca participativa, juegos y afterworks los jueves. Si sientes el gusanillo, hay una cartita de tapas saladas y dulces por la tarde. No te pierdas el brunch de los domingos.
¿Vas de camino a la estación o buscas un buen lugar para tomar una copa o comer en una terraza con vistas? En el corazón del Jardin des Plantes, frente a los magníficos invernaderos del siglo XIX, esta cafetería prepara una deliciosa cocina de temporada, de mercado y local, cuya frescura combina a la perfección con su bonito entorno. Abierto del desayuno a la merienda. Heladería en verano. Hay que reservar.
Hace más de 10 años que Yannick Curty y Jean-Yves Guého se hicieron cargo de la Brasserie Félix. Desde entonces, este local a orillas del Erdre, en el canal Saint-Félix, se ha convertido en un bistró de referencia para los amantes de buenos platos clásicos. La carta combina la cocina tradicional de bistró con elementos más contemporáneos. La disfrutarás en una elegante decoración en blanco y negro o en la magnífica terraza arbolada diseñada por Atelier Vecteur. Servicio profesional y amable.
Es imposible resistirse a entrar en este local de madera y colores azulados, muy estilo anglo-cosy y pionero de los coffee-shop de Nantes. Aquí la adicción gastronómica empieza a tentar desde la mañana con desayunos dulces o salados. Después, la oferta de mediodía es muy variada y, muy a menudo, vegetariana (bowls, burritos, sémola con verduras especiadas). All you need is good coffee and fresh food. Sus 11 años de funcionamiento hablan de calidad y su éxito. A menudo están completos.
Cuesta tanto decidirse por una de las recetas de ramen artesano preparadas por el chef Anthony Nguyen, formado en Japón. Aquí todo es fresco y casero: desde los fideos (de harina eco de Boussay) hasta las crusti-esponjosas gyozas, pasando por los caldos (cerdo bretón criado con lino, pollo de Janzé Etiqueta Roja o puerros-kombu). Decoración minimalista con una larga barra de madera para concentrarse solo en la comida tan bien presentada.
Tras haber desarrollado varios conceptos culinarios en el barrio, Alexandre Challerie vuelve a sus orígenes y retoma su primer amor con Papill’. La receta es la misma: un menú apetitoso y asequible que combina papillote, estofado y plato del día, platos vegetarianos, entrantes y postres caseros en tarros para degustar in situ o para llevar.
Conocido por sus brunchs dominicales, el café-restaurante color glaz (palabra bretona que designa un color entre el verde, el gris y el azul) de Aurélie Demogue se puede disfrutar desde el desayuno hasta la merienda. Esta acogedora cantina ofrece una cocina de mercado sana y sabrosa. En la carta: originales tartas saladas, platos bien elaborados, postres gurmet y una selección de zumos caseros. El restaurante cuenta con una agradable terraza soleada y un trato atento.
Si caminas por la calle peatonal del Castillo con la intención de dar un merecido placer al paladar, te encontrarás con esta institución de los salones de té de Nantes. Este es un pequeño templo del placer dulce con un aire retro (vigas de madera, piedra vista y mobiliario de estilo antiguo), donde preparan platitos de la casa y de temporada, que terminan con pasteles ultratentadores. Buena selección de tés y de productos salados, sin olvidar el brunch de los fines de semana. Local muy exitoso. No reservan, por lo que se recomienda llegar temprano o tarde.