Hay que aventurarse hasta el final de la rue des Hauts-Pavés para encontrar este encantador microrestaurante. Nicolas Chabot, detrás de los fogones, y su compañera Audrey, en sala. Este experimentado cocinero propone una cocina de mercado viva y con garra, que cambia cada día según su inspiración y los productos locales. En la sala, trato amable y cordial, con gran atención a los vinos, como demuestra la barra hecha con de cajas de vino. Pequeño patio sombreado en la parte trasera. Se recomienda reservar.
Vinagreta de puerros, salsa muselina y huevas de trucha
Cordon bleu casero con jamón de Bayona y tomme grand lieu, risotto de cebada y verduras de temporada
Emulsión tibia de praliné de chocolate sobre bola de helado de vainilla y crumble de harina de arroz