El nombre de este restaurante es un guiño al dulce típico de sus orígenes y al restaurante La Bonne Auberge donde el cocinero, René Pelletier, trabajó mucho tiempo. Este restaurante es una promesa de un viaje gustativo por su propia historia. Está compuesto de platos clásicos, refinados y generosos de la gastronomía francesa, que se acompañan de maravilla con una selección de vinos de gran calidad. Y si apetece ponerle la guinda al pastel, prueba con una madalena humeante como punto final goloso.
Ceviche de vieira con jugo de naranja sanguina y zanahoria con encurtidos
Le Pigeon: filete rustido a la miel, pata confitada, pastilla de interiores, limón y su jugo reducido.
Suflé caliente a la Chartreuse con helado de vainilla