Detrás de una luminosa fachada color verde agua, en el lugar donde había una farmacia con bonitas estanterías de madera conservadas, ahora se encuentra este precioso restaurante que combina toques retro y un aire de salón de té. Marina Coëspel dirige este restaurante-coffee-shop y apuesta por productos locales con toques más bien vegetales para traducirlos en bonitos platos elaborados, tan originales como sanos. El brunch del domingo atrae a tantos epicúreos que más vale reservar.
Rollito de espirulina con hummus de verduras y cúrcuma, crema batida con bayas de fruta de la pasión, muesli salado y salteado de verduras
Yacón asado con sirope de arce, picadillo de soja con verduras y curry verde, confitura vegetariana de pimiento, ensalada vegetariana de pimiento y yacón, salsa cremosa de curry verde
Shortbread chocolate/cacahuete con festival de cacahuetes (caramelo y garrapiñados) y relleno de chocolate y praliné de cacahuete