Tras cruzar la cancela del suntuoso Castillo de Maubreuil y cruzar los jardines de estilo francés, se llega a un restaurante-coctelería con una decoración 100% barroca. En la mesa, una cocina internacional, con influencias de todos los rincones del mundo y que da protagonismo a los productos locales (el huerto proporciona el 90 % de las verduras). Bonito entorno, servicio atento.
Colinabo, cilantro y menta, aderezado con salsa Tom Yum
Costillas de cerdo de granja, nabos glaseados y salsa americana
Piña marinada, berros y granola de timut