A unos pasos de la dinámica y foodie calle Fouré se esconde un bistró de barrio muy agradable con el dulce y reconfortante nombre de Mijoté (algo así, como “receta que ha hecho chupchup”). En su cocina abierta, que da a una gran mesa, el chef franco-estadounidense Adrien Queeney elabora platos de temporada con múltiples influencias (criollas, asiáticas y latinas). Para completar sus bonitos platos, dispone de una selección corta de vinos ecológicos y biodinámicos. Por las noches, platos para compartir.
Pato hembra con puerros y remolacha
Costillar con boniatos y acelgas
Pavlova con cidra y naranja sanguina